miércoles, 30 de abril de 2008


AUTOBIOGRAFÍA (LIII) - Las crisis y el Dos de Mayo

(Fotografía: El País.com)

¿Crisis? Cada vez que escucho esta palabra en boca de los contertulios biempagados de las televisiones y las radios, piensa uno (o al menos yo) en otras crisis, quizás en aquella otra de mil novecientos cuarenta, cuando mi padre tuvo que vender lechugas para recibir alguna nueva peseta sin la corona de castillos, porque las pesetas alegóricas dejaron de existir. Entonces se hacían colas en las puertas del Auxilio Social, en busca de leche en polvo con la que amamantar a las criaturillas que poblaban las calles de Madrid sin zapatos.

Hoy las filas se dan en los cines y las discotecas de quince euros la entrada con copa-matarratas. Y en las puertas de este puente de mayo se harán en las carreteras, cuando salgamos todos en busca del sosiego necesario allá por el sur. Nunca pensé en las crisis como gente agolpada deseando largarse de vacaciones, y sí a las puertas de los supermercados. Ocho de cada diez españoles son pesimistas, dicen las encuestas; pero ocho de cada diez también se marcharán en busca de playas, chiringuitos y demás cosas con las que nosotros, el pueblo, nos divertimos olvidado los contratos basura.

Y a dos días del Dos de Mayo, mientras la derecha habla de naciones que surgen a golpe de navajazo con patillas bandoleras, nadie reflexiona que también el pueblo de Madrid se rebeló contra sus propios monarcas (de la misma calaña heroica que los de hoy, recuérdese). Así pues, mientras se quejan lo que se quejan de que ganan menos dinero con sus exin-castillos de hipotecas bancarias con intereses sustanciosos, pienso en cuando la miseria de los países negros nos venía como importada desde las televisiones y los telediarios allá por los ochenta. Y nos ruborizaba comer viendo lo que otros sufrían por no poder hacerlo.

Llora quien construyó y se forró vendiendo un mil por mil más caro de lo que le costó construir. Hoy recogen el fruto de solo cobrar un novecientos por cien, y parece que las ruinas se abaten sobre esta España fragmentada que olvida su Dos de Mayo revolucionario, antiborbónico y fundacional. Aquel mismo pueblo hoy vota a gallardones y esperanzas que soterran, suburbian, arturoperezrevertizan y privatizan la sanidad, los colegios y la historia públicos a costa del erario. Debe ser que hemos olvidado también las crisis de verdad y, peor aún: que no debimos de fundar tan bien esta nación.



6 comentarios:

Anónimo dijo...

Hipotecas no tengo, pero sí techo bajo el que dormir. ¿Crisis? No la conozco, si aún no ha habido en mi vida un solo día en el que sintiera hambre y no pudiese saciarla. Esperanza me amenaza, pone en riesgo mi trabajo, a lo que yo me dedico, Gallardón me atormenta, planta en mi barrio del 2 de mayo mil municipales y organiza cientos de actos culturales en el barrio de Salamanca. ¿La nación? Me trae sin cuidado, yo no siento nada: ni el himno, ni la bandera, ni la corona. Y como no me voy de puente porque tengo que estudiar, leeré a Galdós en los ratos libres (dios nos libre de Reverte) para poder comprender un poquito mejor toda esta mierda.
Salud y felicidad en Al-Ándalus.
Javier.

Anónimo dijo...

Respuesta de Luis Quiñones:

Gracias amigo por tus solidarias palabras conmigo. Por suerte yo también he podido saciar mi hambre, también tengo techo y la nación me trae, como a ti, sin cuidado. Yo no leeré a Galdós este fin de semana, pero si a Capote, con el que ando enfrascado. Desayunaré atasco y regresaré el lunes, sumiso y gris, como todos los que hubo en la historia, a la clase de los lunes. O sea, que este post y tu comentario son solo una forma de decirnos mutuamente que andamos a revueltas con la vida.

Un abrazo, feliz Primero de Mayo.

Justo Serna dijo...

La disciplina histórica no debería racionalizar retrospectivamente: no debería ser la razón ulterior o el significado futuro de hechos cuyos protagonistas no sabían cuáles eran los efectos de sus acciones. Los acontecimientos históricos son instantes del pasado, de significado no siempre evidente ni general.

No podemos comparar lo incomparable ni atribuir el origen de nuestra Democracia a actores históricos que carecían de todo sentido de la Democracia política. Como tampoco podemos hablar de Liberalismo o de Nación para atribuírselo a rebeldes que se amotinaban por razones más prosaicas y próximas: un sentimiento de ultraje, una sucesión de manipulaciones, unas especies que circulan, unos rumores que encienden, unos hechos que no se toleran.

El rumor: aquello que moviliza a la masa urbana y menestral; la especie o el chismorreo más o menos fantasioso. En efecto, la acción colectiva del 2 de Mayo comienza cuando una noticia más o menos documentada o probada justifica las decisiones de una muchedumbre, cuando espolea su rabia o su orgullo.

Pero la historia no es sólo consumación, ese resultado final cuyo proceso previo será lo único constatado. Hay hechos contradictorios, proyectos distintos, protagonistas anónimos o procesos que no se materalizaron.

Qué pesadez con el Dos de Mayo

Fdo.: Justo Serna

Anónimo dijo...

Totalmente de acuerdo, justo serna, qué murga nos están dando y qué obsesión con enaltecer los hechos de aquel día, con ennoblecer algo que como tú bien dices es mucho más prosaico e inmediato. Es la campaña orquestada del nacionalismo español, igual de tergiversador y peligroso que los demás nacionalismo. Es pura propaganda y manipulación, en vez de dejar que los historiadores nos aclaren, enseñen o informen, salen los políticos y sus afines a expandir ideología como sea.

Javier.

Carlosgus dijo...

Me ha encantado Luis este post, quizás porque necesitaba oír de alguien conocido un juicio similar en estos momentos que todos los consejos bienintencionados que recibo plantean el discurso contrario.

No entiendo de cifras macroeconómicas, solo entiendo de la cuenta de la vieja doméstica que mes a mes hacemos en pareja.

Por eso no se si la aparente opulencia que me rodea está en crisis, desaceleración, pinchada, reinflada... Pero coincido contigo que la crisis si es que existe no puede llamarse tal, pero lo que sí hay es una largamente mantenida desigualdad entre sociedades ricas (en crisis o no) y sociedades ínfimamente pobres (que no pueden hablar de crisis, ya que su estado natural es la desnutrición) Estas últimas están ahí, siguen ahí y casi siempre acaban cargando en su espalda la mayor parte de las consecuencias de "nuestras crisis".

Anónimo dijo...

Por debajo de ese que gana el novecientos por ciento en vez de el mil por ciento hay gente, que por muy pesado y repetitivo que parezca, que está en crisis y muy grave. Estoy de acuerdo en que la gente aprovecha una hora para irse a la playa o a cualquier otro lado, pero la crisis no se puede negar. Todo depende de quién y como la viva.
Mola eso de "¿crisis? no la conozco" dichoso tu Javier que no estás en el mundo en crisis. Habla con alguien que esté dentro de ese mundo y verás. Habla con ese vendedor de pisos mileurista que lleva meses sin cobrar una puta comisión, habla con ese currante de la obra que ve como se acaba el tajo y no empieza otro, habla con ese oficinista que ve como se cierra un presupuesto y no se abre otro, habla con ese puto delineante (en palabras de un arquitecto) que ve como acaba un plano y no empieza otro, habla con ese que acaban de despedir porque no hay trabajo y ve la puerta de la oficina del paro.
Dichoso tu que no conoces la crisis porque niños siempre habrá para enseñar, aunque de mayores terminen en la oficina del paro.
Salud y suerte para todos.
Jesús.