<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/'><id>tag:blogger.com,1999:blog-8087370194465207826</id><updated>2008-08-20T21:55:25.463+01:00</updated><title type='text'>Autobiografía por escribir</title><link rel='alternate' type='text/html' href='http://autobiografiaporescribirluisquinonesc.blogspot.com/'/><link rel='next' type='application/atom+xml' href='http://autobiografiaporescribirluisquinonesc.blogspot.com/feeds/posts/default?start-index=26&amp;max-results=25'/><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://autobiografiaporescribirluisquinonesc.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://autobiografiaporescribirluisquinonesc.blogspot.com/feeds/posts/default'/><author><name>Luis Quiñones Cervantes</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01847719663436703533</uri><email>noreply@blogger.com</email></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>66</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>25</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8087370194465207826.post-447845247609342783</id><published>2008-07-25T12:53:00.005+01:00</published><updated>2008-07-25T13:07:30.362+01:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;strong&gt;AUTOBIOGRAFÍA (LVIII) - El Rastro&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#c0c0c0;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5226919846304889810" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_yYq6QF17JtQ/SIm_6CRxO9I/AAAAAAAAAR0/YQ5JoaqcWt8/s320/fotorastro.jpg" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;(fotografía: archivo personal)&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Hay lugares por donde uno siente que no han transcurrido los años. Lugares por donde se transita sin saber muy bien hasta cuándo estarán allí, sumergidos y perennes, en el bullicio de las mañanas de domingo. Entonces me llevaba mi padre, agarrándome de la mano para que no me perdiese entre la gente; después me llevaría, algo más mayor, mi hermano, buscador infatigable de gangas en el Rastro: ese mercadillo que inunda la ciudad por completo, bajo el sol que siempre hace, y llena multicolor las calles entresacadas de su enredo de siglos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No hay nada más popular, ni nada más auténtico en esta urbe inmensa de prisa: puestos con cachivaches, merodeadores y artistas del hurto, gangueros y regateadores, filibusteros de las compras y pícaros de toda índole se dan cita en este zoco extemporáneo y ruidoso donde uno puede comprar de todo si sabe cómo hacerlo. Y así, buscando entre cajas, con la paciencia de un recolector, apareció esta fotografía aristocrática que subo a este rincón. Lo alto y lo bajo, lo limpio y lo sucio, y lo bello y lo rancio se superponen en este lugar de gentes resguardadas en las sombras de los toldillos de sus tenderetes. Y así ocurre con este rostro isabelino, que apareció mezclado en el cajón de un trapero con otros chismes viejos y lo rescataron para mí, porque sabían que también querría hablar de él, no por ser mi familia, sino por ser de ese otro lado del mundo al que pertenecieron quienes, probablemente, nunca trabajaron. Solo en el Rastro se da ese fenómeno de mezcla irreverente entre lo sacro y lo vulgar. Y esta foto lo demuestra, tirada por ahí, perteneciente a una herencia subastada, rozando el suelo inapropiado que casi nunca los nobles pisan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta mujer anónima posa sabiendo que posa: apoya su brazo sobre un alto macetero modernista, elegante en su vestir como en su saber estar. Viviría, quizás, en una casa de siete balcones, una Jacinta tal vez desafortunada y adinerada que ahora arrastra su abolengo entre los papeles viejos que se lleva el aire. Solo ocurre en Cascorro, en Mira el Río Baja, y Alta, en la calle del Carnero, donde lo divino se deja olvidado cuando se retira el mercado y las calles, sucias y revueltas de papeles, solo se quedan para que Galdós vuelva a pisarlas, pero sin ser él quien las juzgue. &lt;/p&gt;&lt;p align="right"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;(A Pilar, la rambleña, porque sé que le gusta que hable de Madrid)&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;!--- fin codigo contadorweb.net---&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;blog personal&lt;/div&gt;</content><link rel='alternate' type='text/html' href='http://autobiografiaporescribirluisquinonesc.blogspot.com/2008/07/autobiografa-lviii-el-rastro-fotografa.html' title=''/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8087370194465207826&amp;postID=447845247609342783' title='3 comentarios'/><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://autobiografiaporescribirluisquinonesc.blogspot.com/feeds/447845247609342783/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://autobiografiaporescribirluisquinonesc.blogspot.com/feeds/posts/default/447845247609342783'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8087370194465207826/posts/default/447845247609342783'/><author><name>Luis Quiñones Cervantes</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01847719663436703533</uri><email>noreply@blogger.com</email></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8087370194465207826.post-6783129627754397800</id><published>2008-06-29T19:09:00.002+01:00</published><updated>2008-06-29T19:13:31.148+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='b.- Autobiografía'/><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;a href="http://bp1.blogger.com/_yYq6QF17JtQ/SGfQeGRAEoI/AAAAAAAAARk/FF6h5ynO5qM/s1600-h/calendario1.jpg"&gt;&lt;/a&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;strong&gt;AUTOBIOGRAFÍA (LVII) - Los jueces&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5217368105419770658" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_yYq6QF17JtQ/SGfQpin_iyI/AAAAAAAAARs/qNzls3wCu1o/s320/calendario2.jpg" border="0" /&gt; &lt;p align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;(fotografía: archivo familiar)&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;!--- fin codigo contadorweb.net---&gt;No es un retrato sino un objeto: también tienen la cualidad de llevarnos hasta los tiempos en que fueron útiles y nosotros, los que estamos aquí, en este otro lado, no vivimos o lo hicimos hace mucho, sin apenas recordarlos. Es un año entero: el de 1953, un viejo calendario malvendido al precio de dos cafés. Nadie repara en que guarda un año más, y que en aquel año también acabó este curso un treinta de junio, todavía venidero. Y que aquel cumpleaños en que yo aún no había nacido cayó en jueves, que febrero tuvo solo veintiocho días (tímidos son los febreros) y que la navidad de las paveras que paseaban sus animales por Madrid fue un frío viernes. Y entonces uno siente que, efectivamente, ha pasado un año más, sobre todo para quienes contamos los años como cursos escolares.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por el otro lado, este cartoncito arrugado tiene la publicidad de un termómetro marca Fleming, de cristal y mercurio, el que por su alta calidad ni el tiempo ni el clima alteran su exacto funcionamiento. Dicho de otro modo: el que mi madre agitaba para bajar su temperatura y después colocármelo en la axila. Ronda ese objeto aún por mi casa, con su funda de color beige. Parece presente, pero también existía en los meses pobres de aquel año de 1953.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y así son un poco también los amigos, algunos compañeros de trabajo, cuyas existencias resultan ser como las de estos objetos antiguos, mal traídos hasta el hoy de los tiempos confusos: seguirán existiendo este verano, seguirán trabajando otros febreros tímidos en otros lugares o en los mismos. Habrá quien disfrute en los países más remotos del turismo con paga extra, y después, cuando hayamos salido del último bar ya amaneciéndose lentamente calle arriba, tendré la certeza de que no hay quien comprenda por qué los rituales de las despedidas o las puestas a prueba de las sinceridades, siempre son más sencillas que lo que parece que en verdad son cualquier otro día del año, de este año, o de aquel de 1953 en el que el primero de mayo no aparece pintado de rojo, como festivo, sino de azul, como un día más en la historia monótona del hombre y su fatal destino de cruzarse para no regresar nunca más. Quién sabe: será cierto que serán estos calendarios los que nos juzguen, o sea, el tiempo que impondrá sus sentencias sobre nuestros actos como rigurosos jueces. Regresaremos, pero algún día también estaremos dispuestos a marcharnos. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;blog personal&lt;/div&gt;</content><link rel='alternate' type='text/html' href='http://autobiografiaporescribirluisquinonesc.blogspot.com/2008/06/autobiografa-lvii-los-jueces-fotografa.html' title=''/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8087370194465207826&amp;postID=6783129627754397800' title='5 comentarios'/><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://autobiografiaporescribirluisquinonesc.blogspot.com/feeds/6783129627754397800/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://autobiografiaporescribirluisquinonesc.blogspot.com/feeds/posts/default/6783129627754397800'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8087370194465207826/posts/default/6783129627754397800'/><author><name>Luis Quiñones Cervantes</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01847719663436703533</uri><email>noreply@blogger.com</email></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8087370194465207826.post-5998253117048630855</id><published>2008-06-05T16:28:00.010+01:00</published><updated>2008-06-13T12:48:39.913+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='b.- Autobiografía'/><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;strong&gt;AUTOBIOGRAFÍA (LVI) - La caza&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5208422034080685522" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_yYq6QF17JtQ/SEgIPp2yXdI/AAAAAAAAARc/7NB9IxDPAfs/s320/la+caza.jpg" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;span style="color:#666666;"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;(fotografía: archivo familiar Valle Bascón)&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style="color:#666666;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#666666;"&gt;Ignoro quiénes son estos protagonistas: quizás familiares heredados desde los años cincuenta, que llegan hasta aquí, hasta el ahora, con ese rictus que le deja a uno en su cara mirar estos retratos viejos, cuyos actores, sean quienes sean, nos invitan a observar de nuevo lo que somos. No hay literatura en esta imagen, aunque en ella nos visite algún eco lejano de &lt;em&gt;Los santos inocentes&lt;/em&gt;, o de los tiempos en que se escribiese &lt;em&gt;La familia de Pascual Duarte&lt;/em&gt;: rudeza que esculpió el tiempo en los años aquellos de la necesidad y las hambrunas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es una fotografía sin remilgos. De esas que, cuando uno la contempla sin regocijo, siente gratitud por no haber estado allí. También las autobiografías se nutren de los lugares en los que uno jamás ha vivido y de los tiempos, sobre todo de los tiempos, de los que no se ha sido testigo. Y digo que es una fotografía sin remilgos porque la caza, la desaprensiva caza de perdices y conejos (allá de donde procede este retrato viejo no hay caza mayor), nos vuelve a llevar hasta los tiempos en que el alimento no siempre se encontraba, a los años en que aún no existían los supermercados y los pocos mercados que había, los urbanos, se regodeaban en su olor de desperdicio y de pescado, pero en el centro de Madrid. Pocos perduran de estos últimos, porque los vecinos y las autoridades municipales piensan que no es muy saludable recordarnos cuáles son los aromas naturales de las lonjas, de los puertos y de los corrales antiguos y desheredados donde la muerte perdía en tragedia lo que hacía ganar en pesetas (ya hablé en su momento de las matanzas).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Resulta lejana y tosca. Lo es incluso la mirada del perro que posa con la misma autoridad y semejante pose que sus amos. La pongo aquí porque me trae una vieja escenografía que desconozco, pero que reconozco, sin embargo, cercana y desoladora. Sobre todo hoy, porque siento que quien piensa tenerlo y saberlo todo no deja de ser el Azarías contemporáneo que concibiese tiempo atrás Miguel Delibes. Algún día de estos algunos se tendrán que orinar sobre sus manos para calentárselas, y entonces vendrán tiempos mejores, porque ya habrá quien les haya robado todo eso que dicen poseer y que no es más que, paradojas del consumo, simple y humilde meado.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--- fin codigo contadorweb.net---&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;blog personal&lt;/div&gt;</content><link rel='alternate' type='text/html' href='http://autobiografiaporescribirluisquinonesc.blogspot.com/2008/06/autobiografa-lvi-la-caza-fotografa.html' title=''/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8087370194465207826&amp;postID=5998253117048630855' title='6 comentarios'/><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://autobiografiaporescribirluisquinonesc.blogspot.com/feeds/5998253117048630855/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://autobiografiaporescribirluisquinonesc.blogspot.com/feeds/posts/default/5998253117048630855'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8087370194465207826/posts/default/5998253117048630855'/><author><name>Luis Quiñones Cervantes</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01847719663436703533</uri><email>noreply@blogger.com</email></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8087370194465207826.post-3351925331034076957</id><published>2008-05-21T23:25:00.005Z</published><updated>2008-05-22T00:00:17.924Z</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='b.- Autobiografía'/><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;AUTOBIOGRAFÍA (LV) - Sobra la poesía&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5202978732080099746" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_yYq6QF17JtQ/SDSxlxuL8aI/AAAAAAAAARU/Sy4voZsQab8/s320/picture080.jpg" border="0" /&gt; &lt;p align="center"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;(fotografía: archivo personal)&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;La ignorancia siempre tiene la forma del desprecio. Y la maldad también, que además suele ejercerse en dirección descendente: desde los de arriba a los de abajo, que tenemos la doble desgracia de serlo doblemente: porque somos los de abajo y porque difícilmente nos podemos defender del abuso que, como la maldad, también nos llega desde lo alto. Y quienes mejor saben esto son los ciudadanos de la Comunidad de Madrid, cuyo gobierno autonómico hace gala de aquella máxima machadiana en la que nos recordaba eso de que los españoles despreciábamos cuanto ignoramos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y hoy me hubiera querido rebelar ante esa verdad honda y trágica. Porque hoy visto mucho saber, sabiduría de la buena y auténtica, la de todos aquellos que queremos seguir aprendiendo más para enseñarlo. Sí, he dicho “saber”, que es el verbo que se opone a la maldad del desprecio y la ignorancia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vuelvo a Madrid: a la tarde tormentosa de los mayos que se resisten al perseverante calor de los veranos. Y hablo de que, desde la Plaza de Colón hasta la Puerta del Sol, hemos sido 50.000 los profesores de secundaria y maestros que hemos protestado públicamente. Jamás Esperanza Aguirre pensó reunir tanta sabiduría: filósofos, biólogos, filólogos, ingenieros, físicos, químicos, historiadores, matemáticos y maestros… todos reunidos para explicar que nosotros poseemos otro tipo de altura, la que nos proporciona el haber leído a los poetas antiguos y a los modernos. El don de la ebriedad que otorga el verbo “saber” frente al de privatizar y ningunear a los que nos empeñamos en mejorar el mundo que los de arriba han jodido y están jodiendo. Sobra la poesía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esperanza Aguirre ha cedido 600.000 metros cuadrados de suelo público para escuelas e institutos privados y concertados. Esta es la antepenúltima comunidad autónoma en inversión educativa. Cede colegios públicos a empresas privadas (los de siempre). Concierta etapas no obligatorias como el Bachillerato y la Formación Profesional (el I.E.S Palomeras-Vallecas ha perdido un curso de Bachillerato y un Ciclo Formativo, que impartirá un colegio concertado en un nuevo barrio de Madrid). No ha puesto en marcha las guarderías que dijo que iba a hacer, en beneficio de un “cheque-guardería” para que los “pobres” se paguen una escuela infantil privada. Gracias a Esperanza Aguirre, los profesores de la Comunidad de Madrid somos los quintos peor pagados de toda España, y soportamos a diario unas condiciones penosas de trabajo (en mi propio centro educativo solo tenemos una impresora en mi departamento, en el que trabajamos ocho profesores, por no hablar de la condescendencia con que se trata a cierto alumnado, no vaya a ser que se nos marchen al colegio de enfrente…). La inversión privada y concertada ha crecido en solo este año un 123%, entre otras muchas cosas…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y mientras tanto, hay quien todavía duda de las razones, se justifica con buenas maneras y merodea resquicios absurdos para ir a trabajar con la mansedumbre de un oficinista de tercera de antaño: ¿qué es lo que le enseñarían en la universidad a los que profesan la calma de la normalidad? ¿Cómo no rebelarse ante este ominoso desmantelamiento de la Enseñanza Pública en la Comunidad de Madrid?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Volveremos a hacer huelga, volveremos a salir a la calle y a gritar en favor de lo único que nos puede hacer más libres, críticos y mejores: en defensa de la enseñanza pública y en defensa de la dignidad que ha perdido nuestra profesión por culpa de los de arriba y por culpa de aquellos que, olvidando que pertenecen al mundo de los de abajo, asienten y callan bienacomodados sin hacer nada. Sobra la poesía. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;...&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;Recomiendo la lectura &lt;/em&gt;&lt;a href="http://www.tranquilamentehablando.blogspot.com/"&gt;&lt;em&gt;"Privatización del aire"&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;&lt;em&gt;. (pincha sobre el título)&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--- fin codigo contadorweb.net---&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;blog personal&lt;/div&gt;</content><link rel='alternate' type='text/html' href='http://autobiografiaporescribirluisquinonesc.blogspot.com/2008/05/autobiografa-lv-sobra-la-poesa.html' title=''/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8087370194465207826&amp;postID=3351925331034076957' title='5 comentarios'/><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://autobiografiaporescribirluisquinonesc.blogspot.com/feeds/3351925331034076957/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://autobiografiaporescribirluisquinonesc.blogspot.com/feeds/posts/default/3351925331034076957'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8087370194465207826/posts/default/3351925331034076957'/><author><name>Luis Quiñones Cervantes</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01847719663436703533</uri><email>noreply@blogger.com</email></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8087370194465207826.post-6182019586724277566</id><published>2008-05-09T21:50:00.004Z</published><updated>2008-05-11T11:29:07.148Z</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='b.- Autobiografía'/><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;strong&gt;AUTOBIOGRAFÍA (LIV) - Los honestos y el vino&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5198525866967850370" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_yYq6QF17JtQ/SCTfu6hMXYI/AAAAAAAAARM/bge4u2GSVho/s320/Pruden+y+su+burro.jpg" border="0" /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;(fotografía: archivo familiar Salces)&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Su protagonista dirá de sí que no se conoce, especialmente hoy que añade a su lista un año más. Dirá, quizás, que no se reconoce, porque no es lo mismo conocerse que reconocerse. Y este hombre bien que se conoce, estoy seguro. Aquí era tan solo un muchacho que acarreaba cabritas a lomos de un manso burro que, no yerro, afirmaría que ceceaba dulcemente. Un platero traído desde hace más de treinta años, para, con los suaves rebuznos de su trote, recordarnos que los honestos, suelen ser como los vinos: mejores cuantos más años pesan sobre él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dicho de otro modo. El bueno de este muchacho, hermano intermedio de una larguísima lista, no pierde el idealismo ni el verbo; le sobra seriedad provinciana en la misma proporción que afilado humor sano. Así por lo menos lo veo yo, mientras las casitas de paredes pudorosamente encaladas pasan tras él, y resuenan los cascos del asno sobre los adoquines, acompañados del ruidoso ir y venir de las cabritas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Militancia, mili en Madrid, un huerto y un mesto de tronco hueco evocado con sabia poesía, se acumulan en la pequeña habitación donde rastrea diccionarios, al calor del brasero que, como un resto de antaño, calienta los pies bajo el ordenador (también los escritores cambian con el tiempo).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una frase: “Si no vives como piensas, acabarás pensando como vives”. La pintó en un pizarrón que cuelga del cobertizo donde guarda sus aparejos, homenajeando al anónimo filósofo, autor de esta verdad inmensa. Y, supongo, la recuerda cada día porque nunca supieron de este lema quienes esquirolean, usurpan las alegrías ajenas o malmeten contra el prójimo. Por eso decía que los honestos nunca dejan de serlo, como los que cometen felonías. Y por último: reivindica el monte de Venus con la alegría con que amanece por el Sur, que ya es bastante, viendo por dónde circula hoy el mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Brindemos, pues, por los que también nos recuerdan lo que somos. Hagámoslo con el vino rescatado y agrio de las tabernas en las que se convocan los buenos. Con las ventanas abiertas, para que se pueda escuchar el clocloc de las honradas pezuñas del pollino, montado esta vez por don Quijote. Vale. &lt;/p&gt;&lt;p align="right"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;(A Pruden, por su felicidad, que también es la nuestra).&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;!--- fin codigo contadorweb.net---&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;blog personal&lt;/div&gt;</content><link rel='alternate' type='text/html' href='http://autobiografiaporescribirluisquinonesc.blogspot.com/2008/05/autobiografa-liv-los-honestos-y-el-vino.html' title=''/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8087370194465207826&amp;postID=6182019586724277566' title='4 comentarios'/><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://autobiografiaporescribirluisquinonesc.blogspot.com/feeds/6182019586724277566/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://autobiografiaporescribirluisquinonesc.blogspot.com/feeds/posts/default/6182019586724277566'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8087370194465207826/posts/default/6182019586724277566'/><author><name>Luis Quiñones Cervantes</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01847719663436703533</uri><email>noreply@blogger.com</email></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8087370194465207826.post-4528227472056800610</id><published>2008-04-30T13:57:00.002Z</published><updated>2008-04-30T14:00:39.178Z</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='b.- Autobiografía'/><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;AUTOBIOGRAFÍA (LIII) - Las crisis y el Dos de Mayo&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5195037558706609106" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_yYq6QF17JtQ/SBh7IpmFG9I/AAAAAAAAARE/gK88IVdXrIA/s320/manifa.jpg" border="0" /&gt; &lt;p align="center"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;(Fotografía: El País.com)&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;¿Crisis? Cada vez que escucho esta palabra en boca de los contertulios biempagados de las televisiones y las radios, piensa uno (o al menos yo) en otras crisis, quizás en aquella otra de mil novecientos cuarenta, cuando mi padre tuvo que vender lechugas para recibir alguna nueva peseta sin la corona de castillos, porque las pesetas alegóricas dejaron de existir. Entonces se hacían colas en las puertas del Auxilio Social, en busca de leche en polvo con la que amamantar a las criaturillas que poblaban las calles de Madrid sin zapatos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy las filas se dan en los cines y las discotecas de quince euros la entrada con copa-matarratas. Y en las puertas de este puente de mayo se harán en las carreteras, cuando salgamos todos en busca del sosiego necesario allá por el sur. Nunca pensé en las crisis como gente agolpada deseando largarse de vacaciones, y sí a las puertas de los supermercados. Ocho de cada diez españoles son pesimistas, dicen las encuestas; pero ocho de cada diez también se marcharán en busca de playas, chiringuitos y demás cosas con las que nosotros, el pueblo, nos divertimos olvidado los contratos basura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y a dos días del Dos de Mayo, mientras la derecha habla de naciones que surgen a golpe de navajazo con patillas bandoleras, nadie reflexiona que también el pueblo de Madrid se rebeló contra sus propios monarcas (de la misma calaña heroica que los de hoy, recuérdese). Así pues, mientras se quejan lo que se quejan de que ganan menos dinero con sus exin-castillos de hipotecas bancarias con intereses sustanciosos, pienso en cuando la miseria de los países negros nos venía como importada desde las televisiones y los telediarios allá por los ochenta. Y nos ruborizaba comer viendo lo que otros sufrían por no poder hacerlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llora quien construyó y se forró vendiendo un mil por mil más caro de lo que le costó construir. Hoy recogen el fruto de solo cobrar un novecientos por cien, y parece que las ruinas se abaten sobre esta España fragmentada que olvida su Dos de Mayo revolucionario, antiborbónico y fundacional. Aquel mismo pueblo hoy vota a gallardones y esperanzas que soterran, suburbian, arturoperezrevertizan y privatizan la sanidad, los colegios y la historia públicos a costa del erario. Debe ser que hemos olvidado también las crisis de verdad y, peor aún: que no debimos de fundar tan bien esta nación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;!--- fin codigo contadorweb.net---&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;blog personal&lt;/div&gt;</content><link rel='alternate' type='text/html' href='http://autobiografiaporescribirluisquinonesc.blogspot.com/2008/04/autobiografa-liii-las-crisis-y-el-dos.html' title=''/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8087370194465207826&amp;postID=4528227472056800610' title='6 comentarios'/><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://autobiografiaporescribirluisquinonesc.blogspot.com/feeds/4528227472056800610/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://autobiografiaporescribirluisquinonesc.blogspot.com/feeds/posts/default/4528227472056800610'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8087370194465207826/posts/default/4528227472056800610'/><author><name>Luis Quiñones Cervantes</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01847719663436703533</uri><email>noreply@blogger.com</email></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8087370194465207826.post-1859994624008336174</id><published>2008-04-17T16:49:00.006Z</published><updated>2008-04-17T17:07:58.700Z</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='b.- Autobiografía'/><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;AUTOBIOGRAFÍA (LII) - La huelga y los buenos.&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5190258730925549506" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 301px; CURSOR: hand; HEIGHT: 186px; TEXT-ALIGN: center" height="185" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_yYq6QF17JtQ/SAeA0Q0v58I/AAAAAAAAAQ8/ybX3y5nRTU0/s320/ni%C3%B1as2huelga.jpg" width="269" border="0" /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;(fotografía: archivo familiar Valle Bascón)&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;No es la primera vez que en esta bitácora aparecen muchachitos y muchachitas retratados a las puertas de sus escuelas, con esa extraña dignidad que acarrean consigo las necesidades y la pobreza de los colegios agrietados de hace setenta años o más. Demasiada dignidad que no sabrá observar quien considere que solo hay dos clases de hombres, los que dirigen y tienen brillantes ideas y los que solo sabemos acatar órdenes. Supongo que en esta simple clasificación ocuparon el segundo lugar estas pobres niñas pobres de las que somos nietos, y por genética, nietos que tienen como único cometido un obedecer sin voz, cabizbajo y sumiso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y el asunto es básicamente una cuestión de dignidad: cualidad abstracta que puede también captarse en estos antiguos daguerrotipos, extraídos como tantos otros de los cajones donde reposa la memoria. Y también el asunto es básicamente memoria. En realidad, ambas cosas son, como algunos mandamientos, resumibles en una sola. O en varias, pero resumibles. Supongo que es también, por aquella estúpida clasificación, por lo que el estúpido suele además no arrugarse de vergüenza al pronunciar tales cosas en público. Pero eso es otro asunto que un día trataré largo y tendido (asuntos del Rastro).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Traigo aquí esta fotografía, porque en las biografías igual que los recuerdos, los sufrimientos y miserias no vividos hacen el acopio necesario de lo que estimula y vivifica a los dignos: aunque no tengamos trabajo, aunque vivamos en soluciones habitacionales, o se empecinen unos pocos en quitar a nuestros hijos (los que no tenemos o tendremos) lo que les corresponde. Por pura herencia, igual que pertenecemos a la maldita estirpe de los que están obligados a acatar, tenemos en régimen de usufructo la cualidad de lo digno. Es tan importante hacer la revolución como saber que se escribe con uve. Sin uves no hay dignidad, dicho sea de paso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y por estas y otras razones haré huelga el próximo día 7 de mayo (tomen nota quienes decidan organizarse la agenda con mi ausencia y ahorrarse algunos euros). Haré huelga porque debo lo que debo a mi conciencia, que es el único prestamista que no practica la usura. En ese deporte están ganando los que piensan que los hijos de albañiles deben serlo de mayores, como sus padres (¿quién si no les construirá sus chalés y cargará con sus pianos?). No les basta con explotar a los que vienen de fuera: siempre fue mejor contar con la miseria de la misma patria, no vaya a ser que les hagamos la competencia del talento. &lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Y terminaría así si esto fuera una carta de amor: querida mía, sabes que la brusquedad adinerada, el rebuzno del talonario y la insuficiencia prostática de los acaudalados constructores que no construyen, no podrán hacernos nunca olvidar que estas fotografías nos han dejado el legado de la dignidad que, como siempre, diferencia a los buenos.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;!--- fin codigo contadorweb.net---&gt;&lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;blog personal&lt;/div&gt;</content><link rel='alternate' type='text/html' href='http://autobiografiaporescribirluisquinonesc.blogspot.com/2008/04/autobiografa-lii-la-huelga-y-los-buenos.html' title=''/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8087370194465207826&amp;postID=1859994624008336174' title='5 comentarios'/><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://autobiografiaporescribirluisquinonesc.blogspot.com/feeds/1859994624008336174/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://autobiografiaporescribirluisquinonesc.blogspot.com/feeds/posts/default/1859994624008336174'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8087370194465207826/posts/default/1859994624008336174'/><author><name>Luis Quiñones Cervantes</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01847719663436703533</uri><email>noreply@blogger.com</email></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8087370194465207826.post-1665906543710835703</id><published>2008-04-05T11:49:00.004Z</published><updated>2008-04-05T12:02:32.860Z</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='b.- Autobiografía'/><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;AUTOBIOGRAFÍA (LI) - El barreño-bañera.&lt;/span&gt; &lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5185728669276347634" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" height="199" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_yYq6QF17JtQ/R_dov-HGnPI/AAAAAAAAAQ0/EHkeiiTch4c/s320/africa+en+la+barre%C3%B1o.jpg" width="285" border="0" /&gt; &lt;p align="center"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;(Fotografía: archivo familiar Salces Valle)&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Hace bastante tiempo, escribí un poema sobre esta niña dándose un rollizo chapuzón en un barreño azul. Cuando se lo leyó la protagonista dudó, sobre todo, de que aquel barreño del que yo hablaba fuese de ese color, porque ella no lo recuerda así, sino a través de esta fotografía de hace treinta años casi en que los colores se convertían en una absurda gama de grises con el poder de evocar tiempos que ya habían transcurrido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo sacaban al patio de su casa familiar, lo llenaban de agua tibia y dejaban a la niña chapotear allí, refrescarse de la canícula del sur, la que se adhiere a las paredes obstinadamente blancas de las casas encaladas. Entonces, no había sofisticadas bañeritas infantiles antiahogo, ni temores paternales e infundados por que las niñas como esta sufran de constipados repentinos, ataques de vaya usted a saber qué o accidentes domésticos, que han creado los niños burbuja y traumatizados de nuestros días. Nos criaban sin la mojigatería ni el proteccionismo de los que hoy hacen gala los recién llegados a la adolescencia, poseedores de la infamia de que la autoridad, la norma y el respeto son cosas anticuadas, como esta fotografía. Anticuadas porque sus padres son modernos, no como los nuestros. Son padres, los de hoy, sofisticadamente preocupados (psicólogos, pedagogos, logopedas, ludólogos y demás fauna que trastorna a los niños más que hacerlos felices).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y si ha pasado el tiempo por esta foto no es por que esta preciosa niña sea ahora la mujer a la que amo, sino porque los amigos comienzan ya a tener hijos. Confío en que ellos, como niños que fueron sin mojigangas, sepan hacer crecer a sus hijos sin la soberbia infantil de adolescentes protegidos por las leyes anticachete y el dar todo a cambio de nada que convierten a estas pequeñas e inocentes criaturas en armas de destrucción social masiva (véase si no, cómo son capaces de romper el mobiliario urbano y maltratar a sus profesores, ante la inmunidad activa que promueven las instituciones educativas).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora, que ya ha venido Nicolás, habrá que explicárselo despacio, estoy seguro de que lo harán: ya se encargarán sus padres (David y Gema) con el amor que sabrán darle. Solamente sirva esta fotografía que mueve el amor y la nostalgia para darnos cuenta de que no pasa nada porque los niños chapoteen con su ternura de dientes de leche en un barreño de agua tibia, igual que el que preparaban Pruden y Lola para esta criaturita tan tierna.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;                                                                                                                                                                                                                                                                                     (A David, Gema y Nicolás)&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;!--- fin codigo contadorweb.net---&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;blog personal&lt;/div&gt;</content><link rel='alternate' type='text/html' href='http://autobiografiaporescribirluisquinonesc.blogspot.com/2008/04/autobiografa-li-el-barreo-baera.html' title=''/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8087370194465207826&amp;postID=1665906543710835703' title='8 comentarios'/><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://autobiografiaporescribirluisquinonesc.blogspot.com/feeds/1665906543710835703/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://autobiografiaporescribirluisquinonesc.blogspot.com/feeds/posts/default/1665906543710835703'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8087370194465207826/posts/default/1665906543710835703'/><author><name>Luis Quiñones Cervantes</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01847719663436703533</uri><email>noreply@blogger.com</email></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8087370194465207826.post-5831637749507866896</id><published>2008-03-18T13:11:00.002Z</published><updated>2008-03-18T13:17:19.027Z</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='b.- Autobiografía'/><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;strong&gt;AUTOBIOGRAFÍA (L) - La ortodoxia de los poderosos &lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt; &lt;/div&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5179069113535929314" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_yYq6QF17JtQ/R9-_6zuBm-I/AAAAAAAAAOo/qFpYPRmkycA/s320/DSCF2171.JPG" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;(fotografía: África Salces)&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;A ciertas horas, cuando atardece por detrás del derrotado ejército de antenas de la ciudad, Madrid da la sensación de mirar al sur, muy al sur, como buscando una utopía que comienza a deshacerse más allá de los últimos arrabales, cicatrizados por las vías del tren. Y es en ese momento, en esas deshoras descuidadas, en que los tristes ahuyentan sus fantasmas por la calle de los Tres Peces arriba, cuando Lavapiés entibia los colores sobre sus tejados abigarrados y marrones, envueltos en la babel sin norte de sus escaparates iluminados, de sus calles empinadas y trazadas como un laberinto azaroso y vertical en el que las casas se entrechocan y la ropa tendida se agita en sus cuerdas de antaño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y así es cómo se le recibe al extranjero, al turista extraviado, que mira con asombro el ir y venir bullicioso y multicolor de un barrio que, desde su suciedad, corazón orinado de Madrid, también reivindica mirar al sur más allá de sus buhardillas ruinosas y sus portales oscuros, donde los que no tienen portal lo buscan agriados en el alcohol sin el dinero ni la piedad de los hijos sin padre. Hachís barato, caña antigua de fachada azulejada y hurto de muchachos que vinieron en patera. Corazón orinado de Madrid, en que la ciudad se refleja sin luz en las aceras. Ortodoxia de los poderosos: los que viven allá que no paseen, dirán: quien pasea piensa, quien piensa no me vota. Y así hasta hoy, sobreviviendo al vagabundeo de la insolencia y la basura solitaria, mientras los balcones se alinean con su aire humilde del siglo diecinueve, encerrando como tesoros las corralas viejas sin ascensor y artrosis.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La policía contempla un decorado inmóvil consumida en el aburrimiento. El caballo come de un seto. La plaza se dispone a dormir a la sombra de los nuevos habitantes perennes de las soluciones drásticas. Mientras sharis y ojos rasgados encienden a media luz las cabinas telefónicas y los locutorios donde se echa de menos a quienes andan separados porque no hay pan allá de donde vinieron y dejaron a sus hijos. Huele a curry en la calle del Ave María. A mostaza. A meado en la esquina del Barbieri, con su encanto agrietado y con goteras. Una anciana no puede subir la pequeña cuesta, mientras un ridículo microbús a lo Trastevere, silencioso, consume los impuestos municipales pintado de azul.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es curioso cómo algo puede morirse y vivirse a un mismo tiempo. Cómo puede mirar al sur y estar ciego. Cómo puede atardecer y amanecerse. Recordarse y vivirse: aquí vivieron también nuestros antepasados, recibidos del campo, pagados con el olvido del oprobio y el reciente desprecio al extranjero. No pasamos, porque sencillamente nos quedamos a vivir aquí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;blog personal&lt;/div&gt;</content><link rel='alternate' type='text/html' href='http://autobiografiaporescribirluisquinonesc.blogspot.com/2008/03/autobiografa-l-la-ortodoxia-de-los.html' title=''/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8087370194465207826&amp;postID=5831637749507866896' title='8 comentarios'/><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://autobiografiaporescribirluisquinonesc.blogspot.com/feeds/5831637749507866896/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://autobiografiaporescribirluisquinonesc.blogspot.com/feeds/posts/default/5831637749507866896'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8087370194465207826/posts/default/5831637749507866896'/><author><name>Luis Quiñones Cervantes</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01847719663436703533</uri><email>noreply@blogger.com</email></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8087370194465207826.post-8115981825990359932</id><published>2008-03-13T22:30:00.004Z</published><updated>2008-03-14T11:22:42.894Z</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='b.- Autobiografía'/><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;AUTOBIOGRAFÍA (XLIX) - La naftalina y la lluvia&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#999999;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5177357612018146258" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_yYq6QF17JtQ/R9mrUTuBm9I/AAAAAAAAAOg/ggEsAKzyfmw/s320/comuni%C3%B3n+de+jesus+(primo).jpg" border="0" /&gt; &lt;p align="center"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;(fotografía: archivo familiar)&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Otro recuerdo más: de nuevo la insolente memoria de los que no hemos decidido hacernos viejos, sino lo contrario, fingir juventud, que a la postre siempre nos ha mejorado el aspecto, aunque resbalemos por el fondo triste de las fotografías que el tiempo añeja, como a los padres, como a los hermanos, como a los vecinos que ya no están, y que poco a poco ha ido engullendo el tiempo con su fisonomía ambigua de días que parecen todos semejantes, pero que son diferentes a su manera, como desgraciadas las familias en las novelas rusas, cada cual de un modo distinto y parecidas todas entre sí en su felicidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otra fotografía: cómo han cambiado todos. Los recuerdo hoy porque vuelve hacer mucho tiempo que no los veo. Porque se enturbian en las fotos antiguas, porque Alcalá está demasiado cerca como para decir “muy lejos” y porque ni ellos, sus protagonistas, sabrán ni siquiera de la existencia de este retrato de familia. Niños que ya no son niños, niños que ahora tienen otros niños y que posarán, digitales y pixelados, en otras fotografías semejantes. Primos, tíos, mi hermano mayor (aquí el más pequeño) y un carricoche que, como los peinados, parece sacado de una película italiana de los años cincuenta. Y azares o paradojas: el que luce traje marinero y hace mohínes llegó a dar la vuelta al mundo en el Juan Sebastián el Cano (cosas de la vida).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bienvenidos sean, pues, los tropezones que da la memoria. Ignoro quién es el calvo que por detrás de mi tía se asoma con su corbata de finísimo nudo; corbata de querer ser lo que no se es, supongo, porque pocos en mi vasta familia la necesitaron para trabajar, ni yo mismo siquiera, que adiestro leones en un circo sin redoble de tambores ni hermosas trapecistas. Así son las familias: se extienden como las ramas de un árbol inmenso, sin que los retoños que crecieron de un mismo tronco vuelvan a encontrarse, salvo si el viento los agita con fuerza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y así ha pasado el tiempo: cumpleaños, cumpleadioses, cumplevidas. Otros vendrán, seguro, a recoger lo que todos ellos han dejado y están dejando aún. Un rastro que no huele a naftalina de armarios, sino a lluvia.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;!--- fin codigo contadorweb.net---&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;blog personal&lt;/div&gt;</content><link rel='alternate' type='text/html' href='http://autobiografiaporescribirluisquinonesc.blogspot.com/2008/03/autobiografa-xliv-la-naftalina-y-la.html' title=''/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8087370194465207826&amp;postID=8115981825990359932' title='4 comentarios'/><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://autobiografiaporescribirluisquinonesc.blogspot.com/feeds/8115981825990359932/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://autobiografiaporescribirluisquinonesc.blogspot.com/feeds/posts/default/8115981825990359932'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8087370194465207826/posts/default/8115981825990359932'/><author><name>Luis Quiñones Cervantes</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01847719663436703533</uri><email>noreply@blogger.com</email></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8087370194465207826.post-5854666354571946548</id><published>2008-02-29T23:02:00.004Z</published><updated>2008-02-29T23:32:50.840Z</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='b.- Autobiografía'/><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;strong&gt;AUTOBIOGRAFÍA (XLVIII) - El Peugeot de Platón&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5172542027466468178" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_yYq6QF17JtQ/R8iPkZTq61I/AAAAAAAAAOI/8vwIPj7Owxc/s320/coche_post.jpg" border="0" /&gt; &lt;p align="center"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;(fotografía: archivo personal)&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Esta fotografía, la más reciente de todas, se tomó ayer mismo, y me reafirma en la tristeza de una certeza que hoy, definitiva y lapidaria, se ha cerrado sobre mí como una puerta de golpe. Este es mi viejo automóvil. Y digo “mi”, aunque no haya sido mío, sino más bien tomado como préstamo de tercera mano. Mío/nuestro porque ha pasado a formar parte de esta autobiografía sin orden. Me ha pertenecido, pues, como a otros antes, haciéndose un hueco pequeño en el alma: mañanas de trabajo, huidas apresuradas y algún viaje largo resumen también lo que hemos sido junto a él y a su volante; también una mudanza, un regreso de otra vida desde Asturias, un aprendizaje torpe de tirón y semáforo y bocinazos diarios de un año cojo en que alguien me esperaba con sonrisa en el balcón de mi casa, cuando oía su torpe tableteo sobre los adoquines de mi calle.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y tengo la extraña sensación, más bien certeza digo, ahora que ha reiniciado su camino hacia el sur morado de sus atardeceres, aquellos de donde vino hasta Madrid, que es posible querer a un coche más que a algunas personas. Y eso que yo no comprendía cómo era posible amar a un gato como a un hijo o un hermano. Tomen nota, por tanto, quienes quieran: pero he querido a mi coche más que a muchos que, como dijo Eurípides en boca de su Penteo, se “creen sabios con solo creerlo” aun no teniendo la “mente sana”. Lo entenderán los inteligentes, pues fue Hemón quien afirmó eso de que la inteligencia, don divino, es el más preciado bien que los dioses dieron a los hombres. Es más fácil amar a un coche que a los necios: que nadie lo dude, pero esto no lo escribió Sófocles, sino el que aquí suscribe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Resultaría risible dicho en frío, pero si Platón hubiera tenido este Peugeot quizás le hubiera dedicado su Fedro y aquella anécdota del auriga socrático que conduce una cuádriga de caballos que, diferentes, hacen imposible la labor de conducir el carro, por muy experto que sea el auriga. Pero, claro, los caballos y las personas solo nos parecemos en la tozudez animal, y los coches carecen de ella, por suerte, siendo esta otra buena razón por la que amar a algunos coches es más sencillo que amar a algunas personas que confunden anarquismo y cabezonería individual, rigidez y vulgar obstinación, aplauso y rumor, voces de ecos y las palabras auténticas con el arte de la cocería (también caballuna y muy alejada de la mecánica eficaz de los coches franceses).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pocas serían las palabras elogiosas para “quien” me ha acompañado tantas horas de voluntariosa entrega sin mentirme ni una sola vez. La mentira, esa construcción estrictamente humana, nos aleja de los coches. Y más: aunque las personas y los coches nos dejan tirados, siempre los coches tienen mejores razones que algunas personas a las que habría que retirar de un solo zarpazo su tarjeta de circulación, por si las moscas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recuérdelo quien tenga flaca la memoria y rehúse de emplearla para consigo aquello que dijo la despechada Medea y que seguro sabe: “Bien sé que muchos mortales han nacido altivos. Y que unos lo son en privado y en público, otros. En cambio, los hay discretos que tienen fama injusta de ser desdeñosos. Pues no mira con justicia en sus ojos quien concibe odio, con solo mirar, sin conocer la índole de la persona, sin haber recibido de ella ofensa alguna […]. Tampoco me agrada el ciudadano insolente que, ignorante, procura daño a sus compatriotas”.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;!--- fin codigo contadorweb.net---&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;blog personal&lt;/div&gt;</content><link rel='alternate' type='text/html' href='http://autobiografiaporescribirluisquinonesc.blogspot.com/2008/02/autobiografa-xlviii-el-peugeot-de-platn.html' title=''/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8087370194465207826&amp;postID=5854666354571946548' title='12 comentarios'/><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://autobiografiaporescribirluisquinonesc.blogspot.com/feeds/5854666354571946548/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://autobiografiaporescribirluisquinonesc.blogspot.com/feeds/posts/default/5854666354571946548'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8087370194465207826/posts/default/5854666354571946548'/><author><name>Luis Quiñones Cervantes</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01847719663436703533</uri><email>noreply@blogger.com</email></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8087370194465207826.post-4621041735771029418</id><published>2008-02-11T00:30:00.000Z</published><updated>2008-02-11T00:43:43.496Z</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='b.- Autobiografía'/><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;strong&gt;AUTOBIOGRAFÍA (XLVII) - Un sueño, una novela&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;a href="http://www.toromitico.com/index.php?id=&amp;amp;d=&amp;amp;prod_id=881&amp;amp;cat_id=&amp;amp;osCsid=cbb9ced7cc7144ee24d84f9a19ca898d"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5165513994519619378" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_yYq6QF17JtQ/R6-XnCWmpzI/AAAAAAAAAOA/4FYrF-XAfQI/s320/retrato,+portada+defintiva.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Debe ser cierto eso de que los sueños se cumplen. Y se cumplen, quizás, porque forman parte de la vida: soñar como un vivir especial más allá de los días que, uno tras otro, se suceden borrosos en la monotonía insulsa del trabajo, el atasco y los extractos del banco, puntuales como tristezas en los buzones que ya no esperan cartas de amor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y debe ser cierto que los sueños se cumplen porque hoy, por fin, se ha cumplido uno de los míos, también formando parte de esta autobiografía. No es nada especial para muchos, ni tampoco me hace diferente. Pero ver convertida en libro una novela escrita en la penumbra dichosa de las noches, me hace comprender que despierto también se pueden soñar los sueños: sueños hechos vidas, porque las novelas son existencias ajenas entrelazadas. Y vida porque la escritura es una manera de vivir, pero no en uno, sino en los demás. Debe ser que escribir, ese ejercicio de extraña intimidad, ni siquiera nos pertenece, si quien lo hace sabe que detrás de él se esconden, como los fantasmas, todos aquellos que han soñado antes que uno: abuelos, padres, amigos, compañeros. Y todos aquellos también que pensaron en mí antes de que yo pensara en ellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La editorial &lt;a href="http://www.toromitico.com/index.php?id_cg=66&amp;amp;osCsid=cbb9ced7cc7144ee24d84f9a19ca898d"&gt;Toro Mítico &lt;/a&gt;ha recogido en folios y puesto precio y cara a lo que yo ordené que otros habían dejado a retazos: profesores, palabras, mundos. Y ellos han dado forma de libro a los sueños convertidos en novela, sueños que ya no me pertenecen y que devuelvo a todos los que en su día me dejaron en préstamo lo que ellos son y que, a su vez, fueron recibiendo de otros muchos, en ese proceso infinito que nos hace ser, pero que a la vez nos desintegra y nos hace vivir en mundos que no nos corresponden.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al menos entiendo de esta guisa la literatura. Y a ella aporto mi minúsculo grano de arena, con &lt;a href="http://www.toromitico.com/index.php?id=&amp;amp;d=&amp;amp;prod_id=881&amp;amp;cat_id=&amp;amp;osCsid=cbb9ced7cc7144ee24d84f9a19ca898d"&gt;El retrato de Sophie Hoffman&lt;/a&gt;, que un día de hace casi dos años empecé a escribir, pensando precisamente en lo que no era. Paradojas al margen, “no ser” puede ser un buen comienzo; creo, de hecho, que es el único comienzo posible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de varios meses de espera, a partir del próximo 16 de febrero comenzará a distribuirse por algunas librerías (recordad que soy un poetilla menor). Es vuestro este libro, que aún no ha llegado a mis manos, y que ojalá tuviese para vosotros una milésima parte del valor que todos los libros que han precedido a este han tenido para mí, y que son, en resumen, una parte más que sustancial del mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me pongo serio: no creo demasiado en la propiedad privada de las cosas auténticas. Escribo en este blog con el mismo amor con que lo hago sobre una servilleta de papel. Escribo aquí como lo hago fuera de aquí, sabiendo que los euros solo frecuentan nostalgias. Y mañana, pensando en vosotros, volveré a mi trabajo con la misma resignación de buen ciudadano hipotecado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a title="contadores web gratis" href="http://www.contadorweb.net/"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;!--- fin codigo contadorweb.net---&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;blog personal&lt;/div&gt;</content><link rel='alternate' type='text/html' href='http://autobiografiaporescribirluisquinonesc.blogspot.com/2008/02/autobiografa-xlvii-un-sueo-una-novela.html' title=''/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8087370194465207826&amp;postID=4621041735771029418' title='28 comentarios'/><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://autobiografiaporescribirluisquinonesc.blogspot.com/feeds/4621041735771029418/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://autobiografiaporescribirluisquinonesc.blogspot.com/feeds/posts/default/4621041735771029418'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8087370194465207826/posts/default/4621041735771029418'/><author><name>Luis Quiñones Cervantes</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01847719663436703533</uri><email>noreply@blogger.com</email></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8087370194465207826.post-4433198367264147046</id><published>2008-02-05T21:34:00.000Z</published><updated>2008-02-05T21:48:37.384Z</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='b.- Autobiografía'/><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;strong&gt;AUTOBIOGRAFÍA (XLVI) - La miopía y otros defectos&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5163614681030930674" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 213px; CURSOR: hand; HEIGHT: 259px; TEXT-ALIGN: center" height="242" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_yYq6QF17JtQ/R6jYMcPXMPI/AAAAAAAAAN4/zcfwHid9K4Q/s320/mi+madre+para+el+blog.jpg" width="159" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;(fotografía: archivo familiar)&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Novelas al margen, las autobiografías también se escriben no como obras literarias, sino como recuerdos que van y vienen, prestados o propios, imaginados o verdaderos. Y es así cómo, ladrillo a ladrillo, se construyen las vidas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tomando café en buena compañía (eso también hace más edificantes las existencias) me hicieron recordar dos buenos amigos, ya empiezan a serlo, gente auténtica al fin y al cabo, buena en el buen sentido de la palabra machadiana, algo que llevo conmigo y que, prolongación casi mía, intuyo ya como una parte de mi cuerpo: mis gafas. Y recordé con ellos algunos años de estudiante en tierra de Castilla, en este poblachón manchego que dijo el grande de Baroja, mientras el café se consumía mirando los tejados pardos de Lavapiés, una tarde de precoz primavera en enero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y les conté cómo descubrieron que yo, el tercero de mis hermanos, también era miope. La prueba de fuego eran las quinielas o, mejor, sus resultados expuestos en la tabla de un bar, el de los Maños. Mi madre me pidió que le dictase aquellas equis, unos y doses que se balanceaban nebulosos en mi vista, más allá de la barra del bar adonde mis ojos parecían no llegar. Y la segunda prueba: la del calendario, por la que pasaron mis hermanos y yo con el estoicismo de quien asume que la vida se ve a así y no que es de otro modo. Y con colleja y un “niño no digas tonterías, que te llevo al oculista”, entre amenazante y preocupada, mi madre asumió aquel disgusto de que el pequeño tuviese que ir también con un pedazo de pasta con cristales amarrado a sus orejas de por vida. Entonces las gafas eran una forma de castigo infantil, cuando no había mobbing (¿se escribe de este modo?), ni estrés preadolescente, ni fobia escolar; y las gafas eran la dichosa artimaña de la guasa que otros utilizaban y que años después, guiños de la vida, tuvieron que lucir ellos, motivo de mayor guasa para los que, como yo, hemos tenido alguna vez cuatro ojos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero, pese a que no recuerdo traumáticos aquellos años de primeras dioptrías, de hecho casi ni recuerdo nada, otras cosas de quien no ve porque no quiere (o sea, defecto del alma y no de la vista) sí que recuerdo yo. Cuando un imbécil escribió sobre una práctica que entregué algo así como que un miope lo hubiera hecho mejor: procedía de un supuesto adulto que ejerce sobre su alumno la intimidación ofensiva de una autoridad inversamente proporcional al tamaño de su pene y directamente proporcional a su estupidez. Porque quien no quiere ver tiene el defecto de la miopía multiplicado por dos. Ve la mitad y el doble de mal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta fotografía tiene algo de todo eso. Es mi madre, la que hoy pierde poco a poco la vista: ve nubes, dice. La misma que descubrió que yo no acertaba a decirle los resultados de aquella dichosa quiniela que no nos tocó. Y yo le digo que es hermoso ver nubes, que mejor ver nubes que algunas otras cosas. Todavía tiene el color en los ojos de los caramelos de menta, y quizás sea eso lo único importante. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;em&gt;(a mis alumnos del BC21, que soportan las miopías de otros)&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;!--- fin codigo contadorweb.net---&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;blog personal&lt;/div&gt;</content><link rel='alternate' type='text/html' href='http://autobiografiaporescribirluisquinonesc.blogspot.com/2008/02/autobiografa-xlvi-la-miopa-y-otros.html' title=''/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8087370194465207826&amp;postID=4433198367264147046' title='5 comentarios'/><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://autobiografiaporescribirluisquinonesc.blogspot.com/feeds/4433198367264147046/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://autobiografiaporescribirluisquinonesc.blogspot.com/feeds/posts/default/4433198367264147046'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8087370194465207826/posts/default/4433198367264147046'/><author><name>Luis Quiñones Cervantes</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01847719663436703533</uri><email>noreply@blogger.com</email></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8087370194465207826.post-1072238865168195065</id><published>2008-01-24T21:35:00.000Z</published><updated>2008-01-24T21:47:39.371Z</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='b.- Autobiografía'/><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;AUTOBIOGRAFÍA (XLV) - Sophie&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#c0c0c0;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5159162084140200162" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_yYq6QF17JtQ/R5kGlMPXMOI/AAAAAAAAANw/7yKOMpTvQ78/s320/sophie.jpg" border="0" /&gt; &lt;p align="center"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;(fotografía: archivo personal)&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;p align="justify"&gt;¿Quién es Sophie?, me han preguntado con la insistencia hermosa de la amistad, la misma insistencia con que los recuerdos que nos habitan nos hacen ser, poco a poco, a diario y obstinadamente lo que somos. Sophie no es nadie, o al menos en la Historia, esa que puede escribirse con mayúscula inicial. Como no son nadie igualmente otros muchos: nuestros padres, nuestros abuelos o los abuelos de nuestros abuelos. Nadie que, sin embargo, esboza la historia (con minúscula) de lo que somos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y de este modo es como aparece Sophie en esta historia. En la historia de los que no fueron nada. Personas sin nombre que condicionan, a pesar de no ser, el destino de las patrias, esas que se azotan con encono y se lanzan a la cara quienes nunca pensaron en los que fueron simplemente nadie.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nació en enero de 1902, cuando Viena moría con su frío triste de ciudad centroeuropea. Después vivió en Berlín, en la Hamburg Strasse, donde escondieron el origen judío-prusiano de su padre, un simple ferroviario que se hizo a sí mismo y triunfó, dentro de los armarios de su casa, dentro de los silencios. Su familia se trasladaría hasta Ginebra, cuando la I Guerra Mundial irrumpió en los dividendos de los Hoffman, para multiplicarlos después con la neutralidad, que nunca ha sido flaco negocio ni, desde luego, fiable para quien no se declara enemigo de nadie y dice ser amigo de todos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después París esperaría la llegada de los Hoffman, y fue allí donde Sophie estudió Bellas Artes, y donde conoció a René, y para quien posó desnuda. Y René, quien la pintó, quien la desfiguró sobre los lienzos, como si la belleza real pudiera transgredirse con la pincelada ficticia. Pero más tarde vendría la desilusión, el abandono, la soledad y las huidas. Y Sophie se marchó, buscó el lugar lejano de una España convulsa y llegó hasta Madrid con la tristeza puesta, arrastrando el pesado equipaje de su pasado, para después convertirse en nadie y ser también la poseedora de un secreto que podría cambiar la Historia (con mayúscula). &lt;/p&gt;&lt;p align="right"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;em&gt;(a Carlota, por su presente amistad)&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="right"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;em&gt;(a Marta Sanz, por su futura amistad)&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="color:#333333;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;div align="center"&gt; &lt;/div&gt;&lt;!--- fin codigo contadorweb.net---&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;blog personal&lt;/div&gt;</content><link rel='alternate' type='text/html' href='http://autobiografiaporescribirluisquinonesc.blogspot.com/2008/01/autobiografa-xlv-sophie-fotografa.html' title=''/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8087370194465207826&amp;postID=1072238865168195065' title='7 comentarios'/><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://autobiografiaporescribirluisquinonesc.blogspot.com/feeds/1072238865168195065/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://autobiografiaporescribirluisquinonesc.blogspot.com/feeds/posts/default/1072238865168195065'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8087370194465207826/posts/default/1072238865168195065'/><author><name>Luis Quiñones Cervantes</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01847719663436703533</uri><email>noreply@blogger.com</email></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8087370194465207826.post-6264227808527800225</id><published>2008-01-20T01:50:00.001Z</published><updated>2008-01-20T01:57:43.741Z</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='b.- Autobiografía'/><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;AUTOBIOGRAFÍA (XLIV) - El arte, el recuerdo y los mundos interiores&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5157370906122012626" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" height="249" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_yYq6QF17JtQ/R5Kpg6JWR9I/AAAAAAAAANo/iwtzkHgAo6Y/s320/ren%C3%A9+en+su+estudio.jpg" width="225" border="0" /&gt; &lt;p align="center"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;(Fotografía: archivo personal, el pintor R. Daudet en su estudio)&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;La historia y la memoria caminan muy juntas, siempre a la sombra del olvido que acecha con las penumbras de lo que no se puede recordar y que esboza la imaginación con sus retazos, con sus colores y matices dispuestos a terminar de reconstruir lo que somos mediante lo que fuimos. Y también aquí se cruza el arte, si lo imaginado tiene capacidad de evocar en otros lo que nosotros mismos no hemos experimentado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este es el pintor René Daudet, artista menor de la primera vanguardia francesa. Influido por Matisse y, después, por el cubismo de Picasso y el arte español mediterráneo y luminoso de Soraya, costumbrismo exótico para un francés que estudió Bellas Artes en París, amó en Mont Martre a su modelo predilecta, estuvo tentado por el anarquismo y participó en el Congreso de Intelectuales Antifascistas. Desde los años 30 viajó por España: Barcelona, Madrid, Valencia… buscando… la utopía, el retrato perfecto, la reconstrucción pictórica de sus propios recuerdos, de los mundos que se le acabaron intentando agotar la belleza. Tomó partido por la República y terminó sus días desapareciendo cerca de la frontera francesa, quizás por el paso de Le Perthus, enfermo y solo. Muerto y olvidado, apenas un breve y torpe titular escondido en el ABC difundió su muerte, allá por el 39, año desdichado en suma. “En extrañas circunstancias”, decía el periódico, intentado obviar que aquel pintor extranjero quería marcharse de España, de la dolorosa España de aquel tiempo frío, quién sabe si con la utopía en su paleta de pintor, de idealista, de bohemio, de solitario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Retrato de mujer con silla”, “Mujer con naranjas”, “Mujer con mar” son algunas de sus obras reconocidas. Colecciones privadas y algún museo francés hacen gala de tener en sus fondos obras de René, museos como inmensos cementerios en los que la vida se transforma inmóvil en pasos con ecos, turistas extraviados y poco más que una decena de referencias eruditas predispuestas en catálogos a tibiamente recordar a quienes nadie recuerda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un cuadro es también el mundo interior de quien lo pinta, como lo es un poema o un gesto sobre un escenario. Gestos, palabras o pinceladas incorporadas sobre la blancura de los papeles que esperan, de los lienzos que esperan o los escenarios vacíos, que también esperan. Aquí está René: en su estudio de Betau-Lavoir, que compartió algún tiempo, hundido en la miseria del abandono y el desengaño con Ambroise Vollard o André Darain. La fotografía está tomada antes de que viniese a España en busca de nadie sabe qué. Quizás la utopía, pero no estoy seguro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;!--- fin codigo contadorweb.net---&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;blog personal&lt;/div&gt;</content><link rel='alternate' type='text/html' href='http://autobiografiaporescribirluisquinonesc.blogspot.com/2008/01/autobiografa-xliv-el-arte-el-recuerdo-y.html' title=''/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8087370194465207826&amp;postID=6264227808527800225' title='4 comentarios'/><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://autobiografiaporescribirluisquinonesc.blogspot.com/feeds/6264227808527800225/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://autobiografiaporescribirluisquinonesc.blogspot.com/feeds/posts/default/6264227808527800225'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8087370194465207826/posts/default/6264227808527800225'/><author><name>Luis Quiñones Cervantes</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01847719663436703533</uri><email>noreply@blogger.com</email></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8087370194465207826.post-3064580403123968525</id><published>2008-01-05T22:56:00.000Z</published><updated>2008-01-06T01:41:17.375Z</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='b.- Autobiografía'/><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;AUTOBIOGRAFÍA (XLIII)- Mi abuela y las biografías&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5152130753963116370" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_yYq6QF17JtQ/R4ALn6JWR1I/AAAAAAAAAMs/AOVMGrAenPs/s320/mi+abuela+con+mis+hermanos+en+brazos.jpg" border="0" /&gt; &lt;p align="center"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;(fotografía: archivo familiar)&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Siempre que recuerdo a mi abuela Concha, se me viene a la cabeza esta fotografía, como una de esas imágenes vivas, que solo puede uno reconocer como lejana. El retrato se lo hicieron, sin embargo, mucho antes de yo nacer y es, pese a eso, el rostro todavía reconocible de la mujer a quien vi tiempo después ancianarse con su correspondiente dosis de decrepitud y orfidal para dormir por las noches. Tiene un gesto de inusitada felicidad sosteniendo a sus dos nietos, mis hermanos, que contrasta con su viudez prematura y su depresión de por vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y si recuerdo este rostro así, sin dolor, también viene con él el modo inequívoco con que se expresaba sin estudios ni ambages: decía &lt;em&gt;bonífafo&lt;/em&gt; por bolígrafo, y llamaba a los espaguetis &lt;em&gt;tejeringos&lt;/em&gt;, sin disimular su incomprensión respecto de un alimento de forma y textura absurdas, que quizás ni siquiera concebía como eso, como alimento. Utilizando su particular léxico, entre rural y urbano, jamás fue torpe con el lenguaje, que aunque usado a su manera ya sabía que era herramienta del pensamiento. Así ocurría cuando requería del verbo “husmear”: «Fulanita bien que &lt;em&gt;husmea&lt;/em&gt; de Menganita», para decir que Fulanita se empleaba a fondo en el arte del chismorreo, deporte nacional y vecinal de mi barrio. O cuando quería zanjar un escándalo de riña entre hermanos: «Quedito, quedito… que ya estará &lt;em&gt;husmeándonos&lt;/em&gt;», decía levantando su dedo índice hacia el techo, en referencia explícita, pero silenciosa, a la vecina de arriba, la del segundo ce, la Juani, tan taciturna como un roedor, pero tan experta en vidas ajenas, que ya habría tomado nota.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y así llevo unos días, pensando en aquel &lt;em&gt;husmear &lt;/em&gt;de mi abuela desde que me encomendaron la misión de husmear en las vidas de Josefina Escolano y José Ramón Marín Gutiérrez. Me lo pidió Carmen, amiga desde hace casi once años, desde aquel día que me regaló por mi veinte cumpleaños una separata de su tesis doctoral antes de subirse al entarimado en que siguió explicando a Fray Luis de León con cierta emoción, ante su auditorio de universitarios atentos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ignoro qué pensaría mi abuela si lo supiese: si supiese que no está mal chismorrear de otros si quien chismorrea es filólogo, como yo, y el cotilleo no es cotilleo, sino biografía, o sea, culto dar que hablar a otros de lo que uno sabe de los demás.&lt;/p&gt;&lt;p align="right"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;em&gt;(A Carmen Valcárcel)&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#999999;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--- fin codigo contadorweb.net---&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;blog personal&lt;/div&gt;</content><link rel='alternate' type='text/html' href='http://autobiografiaporescribirluisquinonesc.blogspot.com/2008/01/autobiografa-xliii-mi-abuela-y-las.html' title=''/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8087370194465207826&amp;postID=3064580403123968525' title='4 comentarios'/><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://autobiografiaporescribirluisquinonesc.blogspot.com/feeds/3064580403123968525/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://autobiografiaporescribirluisquinonesc.blogspot.com/feeds/posts/default/3064580403123968525'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8087370194465207826/posts/default/3064580403123968525'/><author><name>Luis Quiñones Cervantes</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01847719663436703533</uri><email>noreply@blogger.com</email></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8087370194465207826.post-853123306393659492</id><published>2007-12-20T21:04:00.000Z</published><updated>2007-12-20T21:15:58.245Z</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='b.- Autobiografía'/><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;strong&gt;AUTOBIOGRAFÍA (XLII) - La nieve y los centros comerciales&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt; &lt;/p&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5146166672181577538" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_yYq6QF17JtQ/R2rbUqJWR0I/AAAAAAAAAMk/Y9-BgJ_1p2k/s320/mi+padre+bajo+la+nieve.jpg" border="0" /&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;(fotografía: archivo familiar)&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="center"&gt; &lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Hoy, que hace tanto frío, tienen las fotografías también el valor de acercarnos los fríos de hace algunos años, cuando las calefacciones no existían y las almas atemperaban sus cuerpos al calor de los chubesquis. Entonces, en Madrid nevaba con la obstinación de los inviernos de verdad, porque hoy, ni siquiera los grados bajo cero consumen las carnes que se consumen, a cuento del tan traído y llevado cambio climático y otras zarandajas que nadie entiende bien, porque los periodistas intentan, inmodestos, hacerse los marisabidillas de todo. Que el clima cambia es un hecho, si uno mira bien aquellos inviernos rudos de campo y miseria. Y no será el escepticismo (creo en las catástrofes firmemente), sino más bien los cambios de época, que nos hacen ver los meses helados con una imprudente añoranza de sabañones en las manos de nuestros padres a la intemperie.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Resguardados de la nieve (que apenas cae por pura timidez) los niños ya no juegan a tirarse bolas; ni mucho menos, se resguardan del cachete inocente de la mamá que ha perdido los nervios por la travesura, dentro del coche con calefacción, del centro comercial o del abrigo de pelo de animal criado para ser solo un abrigo. Y no me refiero a los conejos de un ministro tan insustancial como necio. Digo que son visones, o zorros o zorras los que cobijan la estupidez contemporánea de la urbanización a diez kilómetros y el Burgocentro de Las Rozas. Antaño, eran rozaduras en las manos, en los pies por el trabajo. Hoy se llevan Las Rozas, capital a la intemperie tras el atasco sordomudo de los cambios climáticos. Capital del consumo al borde de las autovías improductivas llenas de vehículos caros y enormes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Siempre lo cuenta mi padre mirando con desasosiego a través de la ventana: ya no nieva como antes, afirma, como aquella nochebuena en que cenamos mis siete hermanos y mi madre una sola naranja, y no pudimos con el frío, cuando dormíamos tres en cada cama para no morir congelados. Cuando se meaba atravesando un patio con el suelo escarchado, y era mejor no mear.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y si era mejor no mear, tampoco era mejor aquello que esto: celebración de la quimera, dionisios con tarjeta de crédito bien nutrida y alimentada a costa del chalé que no se vende y del dinero negro, que viene de África en pateras. Cambian tanto las cosas, que da miedo el cambio climático, porque cuando los visones sobren, serán prendas de lujo las bermudas floreadas de los pobres que veranean en Alicante, horror más por estética que por su coste, claro.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;!--- fin codigo contadorweb.net---&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;blog personal&lt;/div&gt;</content><link rel='alternate' type='text/html' href='http://autobiografiaporescribirluisquinonesc.blogspot.com/2007/12/autobiografa-xlii-la-nieve-y-los.html' title=''/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8087370194465207826&amp;postID=853123306393659492' title='4 comentarios'/><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://autobiografiaporescribirluisquinonesc.blogspot.com/feeds/853123306393659492/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://autobiografiaporescribirluisquinonesc.blogspot.com/feeds/posts/default/853123306393659492'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8087370194465207826/posts/default/853123306393659492'/><author><name>Luis Quiñones Cervantes</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01847719663436703533</uri><email>noreply@blogger.com</email></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8087370194465207826.post-442318527417212950</id><published>2007-12-07T16:40:00.000Z</published><updated>2007-12-07T16:47:59.824Z</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='b.- Autobiografía'/><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;AUTOBIOGRAFÍA (XLI) - Miguel y René&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5141272230635407730" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_yYq6QF17JtQ/R1l32qiaiXI/AAAAAAAAAIs/VWt_XKS8kbA/s320/cuadro+de+ren%C3%A9+1.jpg" border="0" /&gt; &lt;p align="center"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;(fotografía: archivo personal)&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Ocurre a menudo. Con el paso del tiempo, uno va incorporando, sin quererlo, biografías ajenas, vidas prestadas, que pasan a formar parte de ese ideario íntimo que nos diseña y que nos dice cómo somos o qué no podremos llegar a ser. Me ha sucedido a mí en alguna ocasión: cuando he recelado de las vidas de otros escrutando el mundo secreto de sus epistolarios o de sus fotografías, y que he ido empezando a comprender cómo las vidas de otras personas se incorporan a la propia experiencia de uno, sin que los hombres y mujeres que uno espía sientan, sin embargo, que ellos construyen en otros lo que somos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tengo desde hace unos días en la mente escribir esta entrada. Hablando con un compañero de trabajo, Javier, se llama, intuí que sentía él como yo el amor compartido por la poesía de un poeta que ha formado en mí, casi tanto como en él, ese diario sentimental en préstamo (sentimientos que no me corresponden, pero que uno puede hacer suyos) del poeta de Orihuela Miguel Hernández. “Tristes guerras”, escribió, y quien lo lee no deja de ponerse a dormir “solo y uno”, como si la pena “tiznase cuando estalla”, sintiendo que donde uno se “halla no se halla, hombre más apenado que ninguno”. Y es que supongo que la poesía (la buena) nos hace partícipes de los demás tanto como a nosotros conscientes de nosotros. Y estoy seguro, por ello, de que en algún momento, sin que nos conociésemos, hace muchos años, él en Valladolid y yo en Madrid, habremos podido coincidir leyendo a la par el mismo poema: “Carne de yugo ha nacido” o “Por una senda van los hortelanos”, porque era la sagrada hora de la lectura. “Besar zapatos vacíos” es también sentir por el prójimo su pérdida, que no dejan de ser pérdidas desconocidas, pero acercadas a través del verso. &lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Y algo así me ha sucedido con un pintor: René Daudet, cuando en el Rastro de Madrid rescaté de entre cientos de papales rancios, a cambio de algunas pesetas, un dibujo sobre papel, rubricado por él, que vendía un viejo trapero. Igual que en los versos de un poeta, en las firmas de los pintores se ocultan vidas, vidas que ocultan otras vidas, y fue así como me propuse indagar en ellas. Nació en París, donde estudió y amó a la modelo de muchos de sus cuadros, una tal Sophie. Después, llegaría a España buscando la luz de Picasso, participó en el Congreso de Intelectuales Antifascistas hasta que su rastro se pierde con la sucesión de desgracias que trajo consigo aquella guerra española. Guardo con exquisito cuidado aquel valiosísimo dibujo suyo; tan solo un papel que ha sido el motor de una investigación que me ha llevado varios años: bibliotecas, museos, libros. Sólo para acrecentar esta autobiografía que, igual que ocurrió con Miguel Hernández, me ha ayudado a construirla desde fuera de mí.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="right"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;em&gt;(A Javier Barrio)&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;!--- fin codigo contadorweb.net---&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;blog personal&lt;/div&gt;</content><link rel='alternate' type='text/html' href='http://autobiografiaporescribirluisquinonesc.blogspot.com/2007/12/autobiografa-xli-miguel-y-ren.html' title=''/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8087370194465207826&amp;postID=442318527417212950' title='7 comentarios'/><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://autobiografiaporescribirluisquinonesc.blogspot.com/feeds/442318527417212950/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://autobiografiaporescribirluisquinonesc.blogspot.com/feeds/posts/default/442318527417212950'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8087370194465207826/posts/default/442318527417212950'/><author><name>Luis Quiñones Cervantes</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01847719663436703533</uri><email>noreply@blogger.com</email></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8087370194465207826.post-4055334773208203887</id><published>2007-11-21T13:39:00.000Z</published><updated>2007-11-21T14:04:40.199Z</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;AUTOBIOGRAFÍA (XL) - Velázquez y las putas&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#c0c0c0;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5135288873368076130" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_yYq6QF17JtQ/R0Q2Bbwev2I/AAAAAAAAAIk/-v2daTpJo1k/s320/DSCF2399.JPG" border="0" /&gt; &lt;p align="center"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;(fotografía: África Salces)&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;La ciudad te permite huir y bordear el anonimato de un atardecer que, también en blanco y negro, te arrincona y te hace parecer diminuto, minúsculo en el centro de la urbe recién despertada o moribunda. Así son las ciudades, en las que la muerte se matiza con la indiferencia de las estadísticas, pero hasta eso, aquí resulta hermoso. Mirar las calles cerradas a la luz, con sus esquinas y sus peligros anunciados en los telediarios de la noche: mezcla extraña de mi barrio, babel revuelta de ciento y pico nacionalidades, cada una con sus temores y sus tiendas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasear por Montera, escaparate cárnico del tercer mundo; ser transeúnte entre corbatas Castellana arriba; extraño en cualquier sitio, diferente a los demás, o el único blanco de tu portal (esto también les ocurre a los ancianos de Lavapiés, chabolismo vertical). Anónimo y siempre señalado, como el castigo divino de no encontrar a Dios, ni a su puta madre. Tener un precio tu cabeza (rapada o no); skin, latin, sharp, punk, red, pis por las esquinas: aquí en Madrid también la gente mea.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y, sin embargo, aunque todo aparente tener la apariencia del latido gris de la oficina y el polígono industrial, uno tropieza sin querer con la paz de hacer el amor con los balcones cerrados, sin escuchar tampoco los silencios que la ciudad, cuando hace que duerme de puertas para adentro, suscita como una irreconciliable paz que firma sentencias de estrés en el atasco, en la violencia de los barrios del sur (o de la Bolsa). Sección local de un periódico capitalino: “Madrid es una ratonera. Cada esquina oculta una emboscada. Viven una batalla perpetua”, escribe un imbécil, un tal Borastero, alentando el gratuito miedo de la gente que desconoce que la ciudad sigue hilando en la rueca que pintó Velázquez evocando a Ariadna, enredándonos entre las calles de Chueca o del barrio de Los Austrias, con el lazo invisible de no ser forastero y sentirse forastero: paradojas de las urbes abiertas de par en par, por si alguien quiere venir y coger algo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Necesariamente, las autobiografías también tienen que tener un lugar en el que sentarse a descansar. Y esta que suscribo poco a poco, se sienta acá, en esta orilla de la villa de Madrid a mirar muy despacio lo que transcurre demasiado deprisa. Golfos siempre hubo: carteristas, trapicheros, trileros, ministros o periodistas amarillos, que con la misma rapidez que vive la Gran Vía su eterna tardenoche, te levantan las perras del bolsillo, o los euros, porque ya somos europeos. &lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="right"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;(A Diego Vaya, por su próxima visita a Madrid)&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;!--- fin codigo contadorweb.net---&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;blog personal&lt;/div&gt;</content><link rel='alternate' type='text/html' href='http://autobiografiaporescribirluisquinonesc.blogspot.com/2007/11/autobiografa-il-velzquez-y-las-putas.html' title=''/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8087370194465207826&amp;postID=4055334773208203887' title='10 comentarios'/><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://autobiografiaporescribirluisquinonesc.blogspot.com/feeds/4055334773208203887/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://autobiografiaporescribirluisquinonesc.blogspot.com/feeds/posts/default/4055334773208203887'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8087370194465207826/posts/default/4055334773208203887'/><author><name>Luis Quiñones Cervantes</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01847719663436703533</uri><email>noreply@blogger.com</email></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8087370194465207826.post-7841970190981701692</id><published>2007-11-17T11:52:00.000Z</published><updated>2007-12-08T19:40:28.786Z</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='b.- Autobiografía'/><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;AUTOBIOGRAFÍA (XXXIX) - Mi padre con mi abrigo y los problemas del "yo"&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:78%;color:#ffffff;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5133776417814658898" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 156px; CURSOR: hand; HEIGHT: 218px; TEXT-ALIGN: center" height="257" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_yYq6QF17JtQ/Rz7Wc7wev1I/AAAAAAAAAIc/jmfpzCTYhkE/s320/mi+padre+con+mi+abrigo.jpg" width="158" border="0" /&gt;&lt;/div&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;(fotografía: archivo familiar)&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="color:#666666;"&gt;Cuando me compré aquel abrigo marrón de grandes solapas, mi madre no acertaba a verme a mí, sino a mi padre, en esa motivación inexplicable que tienen las personas mayores, más por recordar que por interesarse por el futuro (cambio climático, inflación creciente o burbuja inmobiliaria). Me lo recordó mi propia madre con el ímpetu con el que me habla de las recién descubiertas corruptelas en el ayuntamiento de Madrid, ayer mismo, por teléfono. Empleó el mismo tono que cuando me vio con ese abrigo de color marrón, de aires retro y cruzado. Y es que los parecidos transitan sin querer por la memoria como los coches por aquí (a sus anchas e indisciplinados).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después, cuando me vi a mí mismo pero mucho tiempo antes de que naciese, comprendí aquel recuerdo de mi madre. A mi padre, sin embargo, no le recuerdo tanto a él, porque quizás los suyos fueron tiempos en los que el “yo” (no el psicológico, sino el gramatical) se empleaba menos que hoy. Y éste es el defecto de quienes continuamente se aluden a sí mismos como ejemplo, quienes se adulan gratuitamente señalándose a sí con su propio dedo índice, quienes no paran de mencionarse como si fuesen una entrada más en una bibliografía creada por ellos mismos. Defecto común, en resumen, de quien no sabe ver que todos somos un poco de los demás, y que los demás son a su vez muchos otros igual de importantes que nosotros mismos. Quien lo dude, que me mire a mí y después me compare con mi padre: o mejor, que se miren a sí y vean sus padres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es el mal común de las ciudades, de la hiperactividad de muchos que no se paran ni un minuto a pensar sobre ellos mismos y después hablan como si fuesen referencias esenciales del siglo XXI. Tienen el defecto de pensar que solamente ellos son: individualismo, egocentrismo, solipsismo y otros ismos, pero que bien podrían diagnosticar sesudos psiquiatras, porque resulta enfermizo y molesto escuchar a otro siempre hablar de sí mismo como si fuese el único. Y no me refiero a los políticos, ni al rey (¿recuerdan ustedes el que se callen coño de un veintitrés de febrero?), sino también a mis vecinos, a algún compañero de trabajo que pretende ensombrecer el callado trabajo de otros muchos hablando sin parar, hablando, bla, bla, bla…, porque yo, es que yo, a mí, soy, fui, viví, y me casé en la boda, y me bautizaron en el bautizo y me enterraron en el entierro (Lola dixit). &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="color:#666666;"&gt;Y ante tanta vocinglera insidia lo mejor es callarse y contemplar las fotografías de colores rancios que nos dicen lo que somos nosotros, todos nosotros. Pero nos lo dicen ellas, no nos lo decimos nosotros a nosotros mismos, porque si está claro que quien se habla a sí espera a Dios hablar un día, quien no para de hablar a los demás de sí, lo único que puede hacer es aburrir a todo Dios. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;blog personal&lt;/div&gt;</content><link rel='alternate' type='text/html' href='http://autobiografiaporescribirluisquinonesc.blogspot.com/2007/11/autobiografa-xxxix-mi-padre-con-mi.html' title=''/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8087370194465207826&amp;postID=7841970190981701692' title='6 comentarios'/><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://autobiografiaporescribirluisquinonesc.blogspot.com/feeds/7841970190981701692/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://autobiografiaporescribirluisquinonesc.blogspot.com/feeds/posts/default/7841970190981701692'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8087370194465207826/posts/default/7841970190981701692'/><author><name>Luis Quiñones Cervantes</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01847719663436703533</uri><email>noreply@blogger.com</email></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8087370194465207826.post-3532355367885918217</id><published>2007-11-04T16:33:00.000Z</published><updated>2007-11-04T16:40:23.687Z</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='b.- Autobiografía'/><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;AUTOBIOGRAFÍA (XXXVIII) - Los bordes doblados&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5129025269383159410" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_yYq6QF17JtQ/Ry31TsmV3nI/AAAAAAAAAIU/WhEIl9C_pA0/s320/sindicato+de+artistas.jpg" border="0" /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;(fotografía: archivo familiar)&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Rescatada, ésta como otras, de los viejos cajones donde las fotografías se agolpan y se doblan sus bordes, destruyéndose poco a poco, aparece esta imagen de los años treinta, con los restos de lo que han dicho que fue la edad plateada de la cultura española. Hombres ilustres, pero poco conocidos, posan para una fotógrafa francesa que también acudió a aquella cena, la única mujer, en la que se fundó el Sindicato de Artistas Revolucionarios. Tomada en el Café Velázquez de Madrid, sus protagonistas parecen extraídos de un libro de historia y no de un destartalado cajón en el que los recuerdos ajenos y las vidas no vividas se funden en una sola imagen de valor incalculable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y los episodios de la historia, como las genealogías, se van entremezclando para conformar, como siempre, las autobiografías que no comienzan con uno mismo, sino mucho más allá. El segundo personaje, por la izquierda, de perfil, es un joven Pedro Torrente Santos, poeta de tercera fila de esa llamada Generación del 27, familiar mío porque compartió un paisaje del sur, muy al sur, desde su gran casa en un pueblo polvoriento de la Sevilla, en el que tías de mis tías sirvieron comidas sobre manteles blancos y limpiaron el polvo de la gran biblioteca que tenían, y que también se acumuló sobre los portarretratos de plata que colmaban las vitrinas. Moriría en Roma, mucho tiempo después de abandonar su clase social, de abandonar su patria, en el exilio terco de algunos artistas cuyos nombres se diluyen en la vorágine de datos que la historia que han escrito los vencedores ha sabido obviar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Junto a Pedro Torrente, otros de destino confuso y doloroso: Félix Guipúzcoa, pintor que acabaría sus últimos días en la cárcel (primero de la derecha); Andrés Melchor Sainz, dramaturgo excepcional que murió en el frente de Teruel (de pie, con gafas, a la derecha); Manuel Jiménez Osorio, catedrático de Literatura en la Universidad Central de Madrid (primero por la izquierda), que acabó en un silencioso exilio estadounidense junto con Tomás Navarro Tomás, de quien fue amigo. Al fondo de la mesa, con aspecto maurista por su profusa perilla, el escultor Bernardo de la Parra, huido a París en plena contienda, donde moriría en compañía de la mujer que siempre estuvo a su lado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El poeta andaluz posa con cierto aire de suficiencia. Sus más importantes obras, aún sin estudiar, vendrían después: sus versos inflamados de &lt;em&gt;Versos para recordar el mar&lt;/em&gt; (1934) o sus rebeldes poemas de &lt;em&gt;Sonetos contra la muerte&lt;/em&gt; (1936), marcados al ritmo del amor por una mujer, su musa, y cuyo papel en la obra del autor la crítica conservadora bien ha sabido silenciar: quizás porque este poeta, nacido en medio de la opulencia y el bienestar rural, un día decidió romper con la larga tradición familiar de golpe y miseria con la que los suyos se habían enriquecido desde tiempos imposibles de recordar. Es quizás el más joven de la reunión aquella en que se fundó el sindicato aquel, y su historia, sin duda, está por contar. &lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;blog personal&lt;/div&gt;</content><link rel='alternate' type='text/html' href='http://autobiografiaporescribirluisquinonesc.blogspot.com/2007/11/autobiografa-xxxviii-los-bordes.html' title=''/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8087370194465207826&amp;postID=3532355367885918217' title='3 comentarios'/><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://autobiografiaporescribirluisquinonesc.blogspot.com/feeds/3532355367885918217/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://autobiografiaporescribirluisquinonesc.blogspot.com/feeds/posts/default/3532355367885918217'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8087370194465207826/posts/default/3532355367885918217'/><author><name>Luis Quiñones Cervantes</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01847719663436703533</uri><email>noreply@blogger.com</email></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8087370194465207826.post-3644808596464701768</id><published>2007-10-30T19:07:00.000Z</published><updated>2007-10-30T19:25:51.317Z</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='b.- Autobiografía'/><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;strong&gt;AUTOBIOGRAFÍA (XXXVII) - Los descampados urbanos.&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5127208960653233234" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_yYq6QF17JtQ/RyeBYnTvjFI/AAAAAAAAAIM/DyIkiA6xzBY/s320/mis+hermanos+y+raimunda.jpg" border="0" /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;(fotografía: archivo familiar)&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Todas las fotografías son como un viaje, envuelven con la sorpresa de los lugares desconocidos a quienes miran como entrometiéndose por las puertas secretas de los caminos que se olvidan, en ocasiones. Y producen la sonrisa de reconocer en un paisaje el espacio que le corresponde también a un tiempo. Aquella tarde mi tía abuela Mo fue a buscar a mis hermanos al colegio (ambos con la cartera de los libros a lo "Cuéntame..."): alguien los fotografió y dejó, perenne, esa sensación de tránsito hacia no se sabe dónde, mientras ellos, los protagonistas, extáticos, pero con el movimiento de la vida, de los días que han transcurrido muy lentamente y que, sin embargo, no han transformado del todo los lugares, posan con sonrisas y el gesto serio de Jesús, a quien nunca le han gustado demasiado los retratos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ellos, bien es sabido, están distintos. Ella acumula conversaciones con mi abuela en el más allá de los buenos. Pero nada ha hecho cambiar aquel solar que sorprende en medio de mi barrio: vistas a un descampado, pequeños pisos de ventanas iguales que se asoman a los solares, esos que sólo les pertenecen a los barrios de la humildad y sus tabernas. Siguen aparcando allí los coches, aunque ahora dispongan de elevalunas eléctricos y parezcan estos otros prehistóricas piezas de museo: &lt;em&gt;seats cientoveinticuatro&lt;/em&gt;, los &lt;em&gt;ochocientoscincuenta&lt;/em&gt;, los mini aquellos que no era el puro diseño de hoy en día. No sé por qué los coches son el recuerdo imprescindible de cualquier infancia allá por los setenta; los coches y los solares donde se jugaba al “gua” y a la “verdu” con las rodillas sucias y las manos también. Después vendría el miedo a las jeringuillas (“Niño, ojo donde pones los pies y no cojas nada”) que dejaban los heroinómanos escondidas en los parques, y que las abuelas temerosas no terminaban de comprender nunca a cuento de qué pincharse era tan peligroso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero los desérticos solares de las ciudades de entreguerras (la pasada y la que quizás algún día venga de nuevo, fantasma entre fantasmas, que rumian los ancianos en sus centros de acogida matinal o vespertina, ellos sí vivieron la primera) forman parte de la fisonomía de las ciudades dormitorio, de los barrios en los que nos hacinábamos sin piscina, ni ascensor, ni aparcamientos privados. Estaba el solar: garaje, campo de fútbol, atajo para llegar al autobús, camino del colegio… Lo eran todo, constituían la sustancia que se puede exprimir de los barrios y que aún podemos encontrar desangelados y sucios. Al fondo y haciendo esquina está todavía el bar El Rocío (en todos los barrios hay también un Rocío que ejerce de paráfrasis de la Andalucía emigrada); junto al bar, la tienda de la Sole, la panadera: “Anda niño y ve en ca la Sole a por el pan”, te decían mientras tu madre te ponía una moneda de duro en la mano y te daba la bolsa de tela verde para que metieses las crujientes barras con sabor de domingo. Algo tienen los solares desnudos que nos hacen recordar todo esto y muchas otras cosas más, mientras los coches cambian, las caras cambian y los trajes y los peinados, sometidos a la misma ley que, paradojas, hace idénticos e inmutables todos estos descampados urbanos donde ya no juegan los niños. &lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;blog personal&lt;/div&gt;</content><link rel='alternate' type='text/html' href='http://autobiografiaporescribirluisquinonesc.blogspot.com/2007/10/autobiografa-xxxvii-los-descampados.html' title=''/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8087370194465207826&amp;postID=3644808596464701768' title='2 comentarios'/><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://autobiografiaporescribirluisquinonesc.blogspot.com/feeds/3644808596464701768/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://autobiografiaporescribirluisquinonesc.blogspot.com/feeds/posts/default/3644808596464701768'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8087370194465207826/posts/default/3644808596464701768'/><author><name>Luis Quiñones Cervantes</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01847719663436703533</uri><email>noreply@blogger.com</email></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8087370194465207826.post-30749690737162175</id><published>2007-10-17T15:06:00.000Z</published><updated>2007-10-17T15:32:30.945Z</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='b.- Autobiografía'/><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;AUTOBIOGRAFÍA (XXXVI) - Los más viejos del lugar&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5122324971335977618" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 306px; CURSOR: hand; HEIGHT: 251px; TEXT-ALIGN: center" height="232" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_yYq6QF17JtQ/RxYnbBSYCpI/AAAAAAAAAIE/yl8TY6dKkvw/s320/Yo+mismo.jpg" width="274" border="0" /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;(Fotografía: archivo familiar)&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Resulta casi siempre llamativo observarse a uno mismo, impúdico, desde aquellas primeras fotografías que nos hicieron nuestros padres. Se vive, a menudo, tan aferrado al presente y, vacilantes, al futuro, que no nos percatamos de cómo hemos ido cambiando a medida que se han ido transformando todos los que están a nuestro alrededor. Ellos sí que parecen envejecer, encogerse sus cuerpos; pero no nosotros: nosotros nunca porque nos da miedo, supongo, habernos olvidado de todos los años intermedios y de sus matices, que han sido precisamente los que nos han de pasar la factura inevitable de lo que hemos sido, pero también seremos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Apenas un año después de nacer, así era yo. Conste que éste no es un acto de exhibicionismo sino de introspección. En algún momento habría de llegar este día en el que me mostrase tal como era, tal como soy; porque es por estas fechas de hace casi treinta años en las que empecé a ser lo que actualmente sigo siendo. Dícese que éste pudo ser el comienzo de mi biografía, pero no el de mi historia, porque ésa, lejanísima, redunda en retratos aun más viejos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Me reconozco? Sí, quizás conserve, aunque leve, algún vestigio de aquellas primeras facciones: la mirada, se defienden mis padres postulando que hay algo en ella que sólo a nosotros nos pertenece. Más entrado en carnes, con más pelo y miopía que aquí, puedo entreverme en este retrato, no como alguien que se extraña, sino como alguien que aún se reconoce y tiene el valor de hacerlo; pero tampoco es esto precisamente un heroísmo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después, sólo después se extiende la memoria: el árbol de mi calle que arrancaron, algún parque de Vallecas, instituto, Los Rodríguez, primer botellón de la historia, escuela infantil (que aún era colegio nacional), el Cambalache, un bobmarley, el Only You, Malasaña y el búho poco tiempo después, con el abono transportes todavía de color naranja; cinta de radiocasete, walkman, bicicleta heredada. Y así una enumeración ininterrumpida de objetos y lugares que tienden a ser los rescoldos leves de lo que fuimos pero que nos reconstruye y a veces reconforta. Lo que habría de venir más tarde es materia para otro capítulo de esta autobiografía que avanza en el tiempo haciéndonos perder la juventud o reconquistándola para siempre. Conviene recordar a los incautos: el ser joven es una enfermedad que se cura pronto, o por lo menos, eso dicen los más viejos del lugar. &lt;/p&gt;&lt;p align="right"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;em&gt;(al alumno anónimo de mi tutoría, fiel lector de este blog)&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;blog personal&lt;/div&gt;</content><link rel='alternate' type='text/html' href='http://autobiografiaporescribirluisquinonesc.blogspot.com/2007/10/autobiografa-xxxvi-los-ms-viejos-del.html' title=''/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8087370194465207826&amp;postID=30749690737162175' title='4 comentarios'/><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://autobiografiaporescribirluisquinonesc.blogspot.com/feeds/30749690737162175/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://autobiografiaporescribirluisquinonesc.blogspot.com/feeds/posts/default/30749690737162175'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8087370194465207826/posts/default/30749690737162175'/><author><name>Luis Quiñones Cervantes</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01847719663436703533</uri><email>noreply@blogger.com</email></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8087370194465207826.post-4585209614848328590</id><published>2007-10-01T20:02:00.000Z</published><updated>2007-10-01T20:09:11.114Z</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='b.- Autobiografía'/><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;strong&gt;AUTOBIOGRAFÍA (XXXV) - Otoño en ciernes &lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5116461608279993490" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 338px; CURSOR: hand; HEIGHT: 206px; TEXT-ALIGN: center" height="238" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_yYq6QF17JtQ/RwFSuXxz7JI/AAAAAAAAAH8/H630cNy9tbQ/s320/Escanear.jpg" width="396" border="0" /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;(Fotografía: archivo familiar)&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Ésta es, sin temor a equivocarme, la fotografía más feliz de mi autobiografía; y sin embargo, ni siquiera alcanza la categoría de recuerdo, sigue anclada al préstamo de las historias narradas, de los momentos recapitulados que no adquieren forma de imagen en movimiento, sino de esa extraña permanencia que tienen los retratos aún en el blanco y negro y de sus casi cuarenta años de vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es mi familia: mi padre, mi madre, mis hermanos y mi abuela. No tiene ninguno de esos protagonistas rasgo alguno de infortunio o derrota; al revés, transmiten una felicidad sencilla de días semejantes los unos a los otros. Pocas veces he visto a mi abuela sonreír como lo hace en esta foto, olvidando el pasado entre turbio y cano de los años más difíciles, cerca de los suyos, celebrando una boda de la que todo el mundo duda: mientras mis padres barajan nombres, lugares y fechas que oscilan irremediablemente entre lo que no se puede recordar con la nitidez que tienen muchos de estos fotogramas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y digo que es una foto feliz, insisto en ello, aunque mi abuela ya no esté entre nosotros. Nos ha dejado, pese a ello, impresa su sonrisa en esta fotografía de una escena familiar sin más. Mi padres tan jóvenes, casi de mi edad, que se desdibujan también en la imprecisión de un presente en el que se conservan bien, pero que les ha dejado huella si se les compara su hoy de otoño en ciernes con las caras llenas de vida que tienen aquí, sosteniendo a mis hermanos, aún diminutos, con flequillos exactos y vocación de hacer entrañable la imagen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Afirmo bien: otoño en ciernes, porque no quiero pensar en esa propensión a la vejez inevitable. Me quedo con esta familia en la que aún falto yo, todavía proyecto inexistente y resultado tardío: observador lejano de lo que no me pertenece, usurpador contemporáneo y solitario que no quiere caer en la melancolía. Debe ser que las familias crecen, los amigos se casan, empiezan a tener hijos, sin ser demasiado conscientes de que algún día a ellos también los observarán desde los retratos que aún quedan por hacer. Será quizás el otoño quien me entristece con sus tardes breves y prematuramente frías. O no.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;blog personal&lt;/div&gt;</content><link rel='alternate' type='text/html' href='http://autobiografiaporescribirluisquinonesc.blogspot.com/2007/10/autobiografa-xxxii-otoo-en-ciernes.html' title=''/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8087370194465207826&amp;postID=4585209614848328590' title='9 comentarios'/><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://autobiografiaporescribirluisquinonesc.blogspot.com/feeds/4585209614848328590/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://autobiografiaporescribirluisquinonesc.blogspot.com/feeds/posts/default/4585209614848328590'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8087370194465207826/posts/default/4585209614848328590'/><author><name>Luis Quiñones Cervantes</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01847719663436703533</uri><email>noreply@blogger.com</email></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8087370194465207826.post-6981324519736777448</id><published>2007-09-16T01:05:00.000Z</published><updated>2007-09-16T01:11:00.960Z</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='b.- Autobiografía'/><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;strong&gt;AUTOBIOGRAFÍA (XXXIV) - La matanza y los telediarios&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5110602149615339810" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_yYq6QF17JtQ/RuyBk_QriSI/AAAAAAAAAH0/iZnKC7kDIU4/s320/matanza+en+el+pueblo+de+africa.jpg" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;(Fotografía: archivo familiar Valle Bascón)&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Escribo estas líneas con el temor de que los defensores de animales salten sobre mí para aleccionarme con sus justas reivindicaciones, porque los protagonistas de esta fotografía celebran lo que a nuestros ojos contemporáneos y urbanos resulta desagradable, completamente hostil o inhumano. Dicen que quien ha escuchado a un gorrino gritar el día de la matanza (bien es sabido que cada cochino tiene su sanmartín, incluso los políticos) no puede evitar compadecerse del largo y agudo lamento del animal, con el que parece presagiar que quien lo agarra por las orejas y el rabo no lo hace para acariciarle el lomo, sino más bien para asárselo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La matanza, que yo jamás he visto pero sí he oído relatar, adquiere las extrañas formas de una tortura bien meditada. A los pavos la tía Cónsola los emborracha y después de ajumarlos les retuerce el pescuezo, como a los pollos mi abuela, que cogiéndolos de la cabeza, con la brusquedad de su brazo al aire, mataba para luego quitarles las plumas con esmero. A los conejos, con un golpe en la nuca, mientras mi madre corría tras las gallinas, cuando era pequeñita, para saber con su dedo si venía el huevo con que hacer las jugosas tortillas de patata. En las ciudades y más recientemente (esto lo recuerdo como si hubiese sido ayer), se compraba el corderillo vivo y mi padre lo traía a casa sonriente; pasaba la noche en la terraza, y después, atado de un cordel, se paseaba hasta la carnicería de Lucio. La matanza, a finales de los setenta, comenzó a ganar en asepsia lo que perdió de ritual; aunque el animalito sirviese para llenar la barriga en nochebuena. Y para colmo aquellos momentos casi tribales se inmortalizaban, siempre destacando el tamaño del puerco o la ternura del ovino, con fotografías que uno no puede dejar de contemplar sin fruncir el ceño, como ésta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aunque muchos infantes creen que los huevos y la leche vienen del Carrefour, debido a la impersonalidad insustancial de las ciudades, a nadie le sorprende ver cómo los filetes se exponen ajenos a las torturas técnicas del hoy en día. No sería grato observar la matanza en el patio de nuestra casa o en la corrala, más por el pudor de los sentidos, que por la higiene que tanto traen y llevan las autoridades sanitarias. Sensibles ante los pavos borrachos y las vacas explotadas como obreros del campo, nos asuntan los chorizos recién embutidos más que los tele